martes, 18 de septiembre de 2012

Estrellas borrachas

Maite no paraba de temblar y procuraba dejar de llorar, pero verdaderamente le costaba y me daba cuenta de su esfuerzo. Rocío puso su pierna derecha en la espalda de Maite para que ésta dejara de temblar un poco. Yo las miraba desde el otro lado de la habitación, fijamente pero con la mente en blanco, tenía también mi celular en la mano; estaba esperando noticias para saber qué hacer las próximas horas, minutos o tan solo segundos. Vibró mi celular. Realmente no fue muy interesante la conversación que tenía con Agustín porque no podía darme información de lo que podía llegar a suceder, ya sea bueno o malo, divertido o triste, así que me resigné y respondí cortante a todo. Pero a la vez, con unas palabras suyas por mensaje de texto, me di cuenta que una persona cercana a mí, le estaba brindando información a él, sobre lo que estaba ocurriendo en el lugar donde dormiría esa noche: La casa de Jaqueline.
Clara entraba y salía prácticamente dando portazos, y las que estábamos en la habitación nos mirábamos sorprendidas y con cara de interrogación porque no logramos saber qué le pasaba. Pasaron los minutos, y estuvimos todas las personas que se encontraban en la casa, en la misma habitación. Antonella entró llorando sin razón alguna, y nosotras no parábamos de reír. Mientras que Laura daba saltitos y cantaba cosas estúpidas, también nos causaba gracia. Jaqueline mostró su estado a lo crudo balanceándose de un lugar a otro sin poder sostenerse. Clara se comportaba de una manera extraña, pero estaba en buen estado aún, así que por ella no nos preocupamos.
Como teníamos planeado, desde ya casi una semana atrás, tomar una pequeña botella de tequila escondidas, y no podíamos no hacer lo que ya planeamos, así que nos acomodamos y con la ayuda de todas comenzamos a beber.
Maite ya no temblaba, porque estaba un poco exaltada al tomar ya su trago de tequila. Pero la primera en tomar el trago fue Laura, y tomó más de 3, aunque no recuerdo muy bien cuantos fueron y con qué frecuencia tomaba. La segunda fue Antonella, que con solo un trago se puso peor de lo que estaba, llorando y diciendo tonterías mayores a las anteriores. Luego, Clara tomó sus 2 tragos de seguidos, y en esa noche fue la que más tomó, creo que estamos hablando de hasta 7 tragos, o más. Y mi turno. Un solo trago de tequila que me hizo vomitar dos días seguidos, nunca había tomado tanto alcohol en una noche, y eso que solo fue un trago, pero al terminar de tragar la bebida que prácticamente era alcohol etílico, sentí como empezaron a hervir mis órganos, tomé de seguido un poco de agua y me empecé a calmar, pero la cosa se estaba tornando loca, las chicas que se encontraban borrachas desde un principio eran incontrolables, bailaban, lloraban y se reían, mientras decían cosas que nunca hubiéramos escuchado. Las que estábamos sobrias, que éramos solo 3 (Rocío, Maite y yo) nos reíamos pero a la vez preocupábamos por el estado de nuestras amigas. Pasado algún tiempo llegaron Agustín y Daniel saltando el muro del vecino de Jaqueline para poder estar con nosotras. Llegaron y lo único que hicieron fue comenzar a reír. Tenía los órganos hirviendo y comenzaron a hervir mis venas, la cosa se tornaba peor.
Llevamos a la cama a Jaqueline que no había probado ningún trago de tequila por el hecho de que su estado era el más preocupante. Las 6 cervezas que tomó por la noche se hicieron notar luego de minutos. La siguió Laura con nuestra ayuda, pero ésta estaba tan ebria que nos daba miedo de que hiciera algo. Una vez en la pieza de Jaqueline rompió su mesita de luz y desparramó unas hojas en blanco mientras lloraba, fue una locura que me preocupaba. Salí y Antonella estaba un poco más calmada, pero Clara fue quien me llamó la atención cuando vi que no dejaba de tragar tequila. Esa muchacha era un embudo, con Agustín intentamos calmarla pero no había caso, terminó por echarse en el piso y llorar, hablando de su pasado amoroso lo cual nos dio gracia pero al mismo tiempo vergüenza ajena por lo que estaba diciendo de ella misma. Daniel se reía y no podía creer lo que había vivido ese día, que apenas comenzaba porque en ese momento eran las 5 de la mañana. Rocío y Maite estaban un poco enojadas porque todas las mujeres que estábamos esa noche éramos muy buenas amigas, pero hubo un desencuentro amistoso por relaciones amorosas externas al grupo de amigas. Es imposible entender a las mujeres. Yo soy una, y ni yo me entiendo. Tuvimos prácticamente que echar a Agustín y Daniel para que Clara pudiera dormir tranquila, ya que no quería hacerlo porque estaban ellos, una vez que se fueron, ella apoyó su cabeza en la almohada y durmió hasta las 13:00. Con las otras dos chicas que estaban despiertas y sobrias, limpiamos un poco la casa de nuestra ebria y dormida amiga, con cansancio y recordando lo sucedido minutos antes. Nos acostamos.
Quedé bastante tiempo pensando en lo que pasó esa noche, más o menos una hora o dos, no podía dormir. No conocía esa otra cara de mis amigas, y tenía un poco de miedo. Las que desde un principio fueron estrellas para mi, en ese momento eran estrellas borrachas sin retorno.