Entonces, un día me desperté y supe que todo estaría bien,
me levanté con una sonrisa forzada y me dije a mi misma que podía esperar.
Pero mi fantasma, fue lo primero que ví,
tuve que darle un saludo grato, no tenía ningún lugar a dónde ir.
Ví a la gente con sonrisas raras, con mi mano, un teléfono imité,
sentimientos de mojigato se albergaron en mi mente, nadie lo podía entender.
Y mi fantasma, me seguía a todos lados,
de repente tuve que decir "¡No, no puedo seguir con esto!"
Me miró con compasión y largó una carcajada,
pregunté si me veía patética,
como esas personas trabajando,
uniéndose al fracaso y comiendo la mierda de la sociedad.
Y me dí cuenta que estaba en casa,
que este es mi hogar.
En este negocio de almas desnudas,
del cual ya no puedo escapar.
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