lunes, 7 de enero de 2013

Madness

Hay que aclarar que ésta no es una historia de amor, como muchas otras narradas. Es una simple historia de un chico que conoció a una chica. De una chica que conoció a un chico. De un beso que durará para siempre. De dos desconocidos que ni siquiera sabían como se llamaba el otro, pero en algún momento se amaron.
Después de duros meses de tratar de juntar dinero; Ella pintando, el trabajando, llegó el gran día. Ya la gente reunida haciendo una larga fila de prácticamente cuadra y media, fuera del estadio. Ella posicionada casi al principio de la fila y él a unas 10 personas más atrás que ella. Aún no se habían visto. Ella era una chica muy simpática, al mirarla no se podía no ver su sonrisa, tenia el pelo rojo, era de tez blanca, estatura baja, ojos negros y con una gruesa línea de delineador negro también, labios rojos como su cabello y sus cachetes ruborizados, se podría decir que era una chica que inocentemente captaba miradas de algunas personas, pero nunca intencionalmente. Él, ligeramente unos centímetros más alto que ella, cabello castaño claro, un muy lindo cabello, de peso normal, tal vez un poco flaco y con una hermosa sonrisa, al igual que ella, con la diferencia que en sus blancos cachetes se marcaban unos simpáticos hoyuelos. Ambos estaban muy emocionados porque en un par de horas iban a ver a una banda que realmente les gustaba, que con sus canciones podían relatar sus vidas, o partes de ellas. Ellos eran delirantes y raros por naturaleza, pero en buen sentido, la banda que tocaría en la noche de sus vidas era Muse. 
Pasaron los minutos, y se abrieron las puertas, los integrantes de la larga cola entraron desesperados por ubicarse en los mejores lugares del campo, bien en frente del escenario, en el medio, pegados a la valla para poder disfrutar el recital de la mejor manera. La muchacha y el muchacho no se quedaron atrás, ella corrió a la par de su amiga, que era con quien fue. El también corrió, pero solo, porque los amigos con quien había ido se habían quedado un poco atrás, pero era tan grande su fanatismo por Muse que no le importaba nada en ese momento, corrió desesperado y sin tener una idea de lo que podía llegar a pasar. Estaban a prácticamente 3 metros, pero en ningún momento de lo que quedaba de la tarde se vieron, tampoco a la noche. 
Ya pasadas las 22:30 hs. La banda a tocar esa noche se posicionó en el escenario para abrir el recital, cuando en realidad lo que hacía es abrir el cielo a esas personas en frente suyo, para que puedan tocar las estrellas al escucharlos. Canción tras canción, ella, débil, se iba moviendo de su lugar original en el campo, pero en realidad eso mucho no importó. Comenzó a importar cuando ya no podía ver a su amiga, y se acordó que uno de los consejos de sus padres fue no separarse de ella. Por más que haya empujado no pudo moverse para el lado donde supuso estaba su amiga, y la multitud danzante la llevaba cada vez más para el lado del muchacho. Se rindió y se dedicó a disfrutar el recital, en algún momento iba a encontrar a su amiga, pero no podía no disfrutar ese recital, porque era una de las mejores cosas que le había pasado. Canción tras canción, salto tras salto, iba corriendo cada vez más para el lado del chico, hasta que en una ola masiva de saltos sin querer lo chocó y se encontró con su rostro. El, que se había movido de su lugar pero no tanto como ella, reaccionó por el golpe de sus cabezas con ese gran salto, pero quedó mirándola, y ella hizo lo mismo con él. Se miraban y se sonreían. El disfrutaba de la hermosa sonrisa de ella, y ella de la hermosa sonrisa de él. No dejaron de mirarse ningún segundo hasta que terminó la canción que sonaba, y ahí fue cuando Bellamy los vió. Seguramente, desde el ángulo donde podía verlos, parecían muy tiernos y enamorados, tal vez también asì se sentían, por eso los señaló y mágicamente, porque lo que sucedía era algo mágico, las luces se centraron en ellos. Ambos miraron al escenario, y vieron al cantante señalándolos, volvieron a mirarse y se volvieron a sonreír. Bellamy les preguntó si eran novios, a lo cual ellos respondieron que no moviendo la cabeza de un lado a otro, casi al mismo tiempo, entonces Matt largó una carcajada la cual hizo que la mayoría de las personas lo miren raramente, y los invitó a subir al escenario, ellos estaban bien pegados a la valla.
Cuando por fin se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo, no lo podían creer, sus caras de asombro eran graciosas. 
Ya en el escenario, Bellamy los puso uno en frente del otro, y ellos se miraban con más ternura aún, y les dijo, ya sin hablar por micrófono, que a partir de ese momento sus vidas iban a cambiar y que serìa una locura que no sean novios. Les dijo que iba a entonar la canción Feeling Good, y quería que durante toda la canción se besen. Ellos se miraron y volvieron su mirada a Bellamy, pero no dijeron que no, aunque tampoco dijeron que si, y Matt tomó eso como un "Por supuesto, lo que usted diga Matt", y les dio un gran abrazo a cada uno. Entonces se volteó, agarró el micrófono y advirtió al público más o menos lo que iba a suceder. Atrás suyo, ella miró a él y le dijo "Hola", el respondió su saludo con otro "Hola" y una sonrisa. Comenzó la canción y ellos se miraron fijamente pero ya sin sonreírse. El cantante se dio vuelta y les gritó "¿Que esperan?", entonces él la agarró del cuello y arrimó los rojos labios de ella, a los suyos. Suspirando y cerrando los ojos le dio un intenso y apasionado beso, ella rodeó su cuello con sus brazos y tocando su espalda con un amoroso abrazo lo besaba aún más intensamente. Separaron sus labios, y se rieron, pero no por mucho tiempo porque esta vez fue ella quien arrimó su cara con la de él  y le dio un beso, aunque un poco más suave. Él sacó las manos de su cabeza y acarició sus rojos cachetes, ella al soltar sus labios por segundos largaba pequeñas carcajadas que enamoraba. Después del tercer beso que duró un poco más que los primeros dos, sus labios se desconocieron y él, con su suave voz y mirándola a los ojos le dijo "Te amo", ella atónita y sin saber que decir, cerró los ojos y se dejó dar un cuarto beso. La canción iba terminando, pero sus labios no podían separarse, hasta que lamentablemente finalizó la canción. Bellamy los abrazó nuevamente y les dijo solo a ellos "Que sean muy felices", los dirigió a la pequeña escalera al costado del escenario para que puedan bajar. Una vez abajo, los guardias que rodeaban el escenario los agarraron, y los llevaron por diferentes direcciones, ellos se miraban y forzaban con los policías para volver hacia atrás y encontrarse pero los hombres eran mucho más fuerte que ellos dos. Se perdieron entre la multitud y ya no se podían ver. Ya posicionados nuevamente entre el público pero un poco más alejados del escenario, encontraron a sus amigos. Ella a su amiga, quien le dio un abrazo y le preguntó cómo estaba. Él a sus amigos quienes lo felicitaron y le hicieron algunas preguntas sobre ella, pero el no sabía què responder. 
Pasaron los minutos y tocaron la última canción. Toda la gente que en el lugar se encontraba la gritó como nunca, fue un momento único. Luego de los aplausos, llantos, saludos, y risas finalizó todo y las personas entre saltos, abrazos y cantos, lentamente iba retirándose del estadio. Ella levantaba su cabeza lo más que podía para poder verlo, encontrarlo, saludarlo, preguntarle su nombre, y también darle un beso ¿Por que no?. Él, no muy cerca de ella, hacía lo mismo. La buscaba pero no podía verla. Una vez fuera del lugar, ella con su amiga, y él solo, se buscaban desesperadamente, y asì estuvieron casi una hora, pero sin tener éxito. Ambos estaban en la misma situación, desesperados y sin saber que hacer, hasta que su amiga le dijo a ella, que ya pasó todo, que él probablemente no la estaba buscando, que seguro se habla olvidado lo sucedido, aunque no era verdad. Sus amigos que lo habían encontrado, le dijeron a él que deje de buscarla, que seguro ya se había ido, que seguro era una chica que no se tomaba las cosas en serio, pero él estaba dolido al no encontrarla, por haberle dicho que la amaba. Aunque en ese momento era vedad. Ambos, por sus partes, se resignaron a todo y un poco entristecidos se fueron. Estaban tristes, pero al mismo tiempo felices porque lo que habían vivido no se lo iban a olvidar jamás. Esa fue la primera y única vez que se vieron, pero día a día, dentro de cada uno crecía por el otro una gran locura...


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