Ella inclinaba su cabeza hacia uno de sus hombros así su cuello quedaba desnudo y desinhibido para él, que con su nariz fría tanteaba su esternocleidomastoideo y olía un poco. Habrá sido muy dulce su aroma ya que lo incitó a besarla, un beso que la estremeció y le brindó cosquillas las cuales le provocaron una risa tímida acompañada con un movimiento que dejó su cabeza en su lugar, escondiendo su cuello ya conquistado por él. Miradas mutuas y un beso ligero haciendo apenas que sus labios se rocen y se disfruten por milésimas de segundo. Ella encontró en el hombro de él, un hermoso lugar en el cual su cabeza puso a descansar, era todo tan perfecto y suave, todo tan afuera de la cotidianidad. Pero, vaya uno a saber si era realmente amor.
Ella saltaba sudorosa, él ya extraviado con los ojos desviados, enojado con quien sabe qué por no poder prender su porro, sin poder coordinar sus movimientos para que la punta de su cigarrillo de marihuana coincida con la débil llama de su encendedor. Ella se acercó y él se olvidó de lo que procuraba hacer. La miró haciendo maniobras sinuosas, y ella a él. Se acercaron rápidamente pero en su mundo alargando cada momento, hasta llegarse. Se abrazaron, cada uno con dos brazos, simulando tener mil. Él la cuidaba y a su humanidad, ella, intencionalmente, se refugiaba en la suya. Desde lejos yo podía ver como sus lenguas colisionaban sin tapujos y sin intenciones de en algún momento detenerse. Mientras ella deslizaba sus manos por la espalda de él, y él las bajaba hasta los glúteos de ella. Qué momento más consumado. Pero, vaya uno a saber si era realmente amor.
En un escalón estaba sentada yo junto a mi mamá y mi hermano, ellos hablaban y reían, yo observaba al mundo desintegrarse y volviendo a sintetizarse en cada acto recíproco de amor, con buena música de fondo. De a ratos me despabilaba y dejaba de mirarlos, para concentrarme en la banda tocando y en mi objetivo en el lugar: escucharlos.
Con cada canción sonreía a mi mamá, o la abrazaba, traté de disfrutar cada momento. Era realmente amor.
Pero algo me faltaba. Aún así algo me faltaba, y cómo explicar eso que me faltaba. Capaz quería yo también fantasear con la idea de engañarse a uno mismo y verme aliada a alguien, o tal vez era el día y el momento, y mi forma de ser. Pero me dije a mí misma, "estoy buscando amor".
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