Una noche fría de verano,
bajo el cielo liso oscurecido
me encontraba yo cantando
esquivando cualquier emoción.
Desfachatada y prolija,
meciéndome en la hamaca paraguaya,
leyendo desgracias ajenas
creí que encontré al amor.
Bastante grande e infantil,
decidido e inseguro.
Me tentaba desde lejos
y yo volví a caer.
Nos cruzamos palabras
queriendo cruzar alientos.
Sin pensar nos entregamos.
Y pensar que lo volvería a hacer.
Dije 10 años no son nada,
el trataba de auto convencerse.
El temor nos atrapaba
pero el deseo era mas fuerte.
Èl me hablò tìmidamente
y yo extrovertido lo volvì.
Cuando no yo elocuente,
él lo permitía asi.
Encontré compatibilidad
entre comunes diferentes,
tanto que nos separaba,
tanto que desperdicié.
Y ahora ya se fue,
y yo en la hamaca paraguaya
rezándole a las estrellas
por tenerlo a mis pies otra vez.
Ni de fotos calientes se trataba,
ni de sexo, ni diversión.
La fantasía me tenia loca,
10 años más grande era mi amor.
Dije 10 años no son nada,
el trataba de auto convencerse.
El temor nos atrapaba
pero el deseo era mas fuerte.
viernes, 29 de noviembre de 2013
domingo, 3 de noviembre de 2013
El pescado frito
Canción que escribió mi hermano a los 8 años:
El pescado frito ¡Está enojado!
El pescado frito ¡Quiere matar!
Algún día te encontrará,
y las piernas te sacará.
Lo pescaste sin tener piedad,
y ahora frito está.
El pescado frito ¡Está enojado!
El pescado frito ¡Quiere matar!
Algún día te encontrará,
y las piernas te sacará.
Y LAS PIERNAS TE SACARÁ.
El pescado frito ¡Está enojado!
El pescado frito ¡Quiere matar!
Algún día te encontrará,
y las piernas te sacará.
Lo pescaste sin tener piedad,
y ahora frito está.
El pescado frito ¡Está enojado!
El pescado frito ¡Quiere matar!
Algún día te encontrará,
y las piernas te sacará.
Y LAS PIERNAS TE SACARÁ.
viernes, 4 de octubre de 2013
Llueven putas
Inofensiva y tierna, que ama el placer.
Legado de Venus, inquietante misterio.
Ni el pérfido, ni el bueno la merecen.
Es el relleno de lo que más me gusta fumar.
Mi amigo, hoy te quiero mostrar,
que el mundo es más chiquito de lo que parece.
En su interior, vas a entrar,
y con un gemido vas a ser Dios.
Fue asi como me enamoré,
no de la mujer, sino del momento.
Su lozana piel rozándome,
visitando cada parte de mi cuerpo.
Vamos a envenenarnos lejos de ésta ciudad,
porque no hay escapatoria, ésta noche
llueven putas.
Vamos a envenenarnos lejos de ésta ciudad,
porque no hay escapatoria, ésta noche
llueven putas.
Por todos lados, llueven putas,
llueven putas.
Si señor, llueven putas.
Si señor, llueven putas.
Legado de Venus, inquietante misterio.
Ni el pérfido, ni el bueno la merecen.
Es el relleno de lo que más me gusta fumar.
Mi amigo, hoy te quiero mostrar,
que el mundo es más chiquito de lo que parece.
En su interior, vas a entrar,
y con un gemido vas a ser Dios.
Fue asi como me enamoré,
no de la mujer, sino del momento.
Su lozana piel rozándome,
visitando cada parte de mi cuerpo.
Vamos a envenenarnos lejos de ésta ciudad,
porque no hay escapatoria, ésta noche
llueven putas.
Vamos a envenenarnos lejos de ésta ciudad,
porque no hay escapatoria, ésta noche
llueven putas.
Por todos lados, llueven putas,
llueven putas.
Si señor, llueven putas.
Si señor, llueven putas.
Pesadilla
Estaba soñando, soñaba que volaba,
que a la cima llegaba, y acá me ven;
tan pobre y débil como siempre fui,
sin un instinto o algo porque luchar.
Y ahora lo que quiero es ir a dormir,
para nuevamente poder soñar.
En el maldito sueño, eras tan puro,
tenias tanta paz encima, me hacía mal.
Nada fuera de mis boludeces habituales,
con un beso oscuro me hiciste gritar.
Te pedí que me convides tu pureza,
y me des vida.
Con mis manos poder tocarte,
con mi lengua poder probarte.
Siendo lo menos del montón,
me animo a trascender las
fronteras de tu corazón.
En el maldito sueño, eras tan puro,
tenias tanta paz encima, me hacía mal.
Nada fuera de mis boludeces habituales,
con un beso oscuro me hiciste gritar.
Y pasan las horas,
y pasan los días,
y yo nuevamente,
te vuelvo a soñar...
En el maldito sueño, eras tan puro,
tenias tanta paz encima, me hacía mal.
Nada fuera de mis boludeces habituales,
con un beso oscuro me hiciste gritar.
que a la cima llegaba, y acá me ven;
tan pobre y débil como siempre fui,
sin un instinto o algo porque luchar.
Y ahora lo que quiero es ir a dormir,
para nuevamente poder soñar.
En el maldito sueño, eras tan puro,
tenias tanta paz encima, me hacía mal.
Nada fuera de mis boludeces habituales,
con un beso oscuro me hiciste gritar.
Te pedí que me convides tu pureza,
y me des vida.
Con mis manos poder tocarte,
con mi lengua poder probarte.
Siendo lo menos del montón,
me animo a trascender las
fronteras de tu corazón.
En el maldito sueño, eras tan puro,
tenias tanta paz encima, me hacía mal.
Nada fuera de mis boludeces habituales,
con un beso oscuro me hiciste gritar.
Y pasan las horas,
y pasan los días,
y yo nuevamente,
te vuelvo a soñar...
En el maldito sueño, eras tan puro,
tenias tanta paz encima, me hacía mal.
Nada fuera de mis boludeces habituales,
con un beso oscuro me hiciste gritar.
domingo, 30 de junio de 2013
Waking up
Abro los ojos, rozo tu cuerpo.
Despido un beso. Despertar es hermoso.
Corro cortinas, sonrío al día.
Porque con vos despertar es hermoso.
Suspiras en mi oído, tus labios rozan los míos.
Desayuno tu beso, estar con vos es hermoso.
Y que lindo seria si ésto te lo diría cara a cara,
aunque soñarte es hermoso.
viernes, 3 de mayo de 2013
La Morena y la Margarita
Per Noelia...
Sentada y delicada, de frío tiritaba; tez pálida y blanca, de mejillas ruborizadas.
Sentada y delicada, no sabía lo que le esperaba.
Fue cuando el subterráneo paró en la décima estación, para entonces no se percató de la ocasión, de lo que estaba por suceder, algo suponía saber.
Morena de cabellos largos, junto con su desfachatez entraron, junto a la pelirroja ruborizada se sentaron.
Sacó a la luz una margarita, una perfecta y muy bonita, de la delicada y fría mujer, flor favorita.
Fue entregada de mano en mano, las cuales rozaron, las cuales se conocieron y calor se dieron.
Miradas cruzadas, sonrisas mal figuradas. Ninguna palabra emitían, de sus bocas nada salía.
La morena se levantó y como el viento se esfumó. Sentada y delicada, mientras que de frío tiritaba, solitaria y rojiza quedó.
Con el transcurso de los días, viajar en el subterráneo se volvió rutina. Sentada y delicada esperaba que al parar en alguna estación, el alma morena entrara.
Al terminar su recorrido cuando nada había ocurrido, su cara de desilusión provocaba triste canción.
Y asi estuvo durante un tiempo, pero de la puerta solo entraba viento. La gente salía y entraba, mientras que la margarita se marchitaba.
Sentada y delicada, con esperanza esperaba. Pero alma morena nunca más entró.
Sentada y delicada, con la margarita marchita, solitaria y rojiza, en el subterráneo falleció.
Sentada y delicada, de frío tiritaba; tez pálida y blanca, de mejillas ruborizadas.
Sentada y delicada, no sabía lo que le esperaba.
Fue cuando el subterráneo paró en la décima estación, para entonces no se percató de la ocasión, de lo que estaba por suceder, algo suponía saber.
Morena de cabellos largos, junto con su desfachatez entraron, junto a la pelirroja ruborizada se sentaron.
Sacó a la luz una margarita, una perfecta y muy bonita, de la delicada y fría mujer, flor favorita.
Fue entregada de mano en mano, las cuales rozaron, las cuales se conocieron y calor se dieron.
Miradas cruzadas, sonrisas mal figuradas. Ninguna palabra emitían, de sus bocas nada salía.
La morena se levantó y como el viento se esfumó. Sentada y delicada, mientras que de frío tiritaba, solitaria y rojiza quedó.
Con el transcurso de los días, viajar en el subterráneo se volvió rutina. Sentada y delicada esperaba que al parar en alguna estación, el alma morena entrara.
Al terminar su recorrido cuando nada había ocurrido, su cara de desilusión provocaba triste canción.
Y asi estuvo durante un tiempo, pero de la puerta solo entraba viento. La gente salía y entraba, mientras que la margarita se marchitaba.
Sentada y delicada, con esperanza esperaba. Pero alma morena nunca más entró.
Sentada y delicada, con la margarita marchita, solitaria y rojiza, en el subterráneo falleció.
martes, 26 de marzo de 2013
Ogay
Hombre, ¿pa` dónde va? Ya se me quiere escapar, de nuevo.
Hombre, venga a mirar, las estrellas conmigo, contemplemos el cielo.
Hombre, ¿Dónde está? Puede que ahora lo encuentre de repente,
correteando en algún lugar, correteando por las esquinas de mi mente.
Hombre, cuénteme más, ¿Le gustaría a usted verme de nuevo?
Hombre, tenga piedad, y no se abuse de mi mente aún en castidad.
Hombre, venga. Hombre, mire. Puede tocar, puede tocar.
Quiero sentirlo bien profundo cuando ni siquiera hay amistad.
Hombre, no piense que pretendo con usted ser informal.
La formalidad junto con el deseo hacen a la clase y la sinceridad.
Hombre, le puedo mostrar como cultivar una gran verdad,
mientras que su enseñanza me hace crecer en reciprocidad.
Hombre, abraceme, con la mirada abraceme,
y hágame saber que yo en su espalda me puedo perder.
Hombre ¿Sabrá usted que de ésta manera jamás lo imaginé?
Que desde pequeña yo ya lo deseé y que por su amor siempre lucharé.
Ciegamente.
Hombre, ¿pa` dónde va? Ya se me quiere escapar, de nuevo.
Hombre, venga a mirar, las estrellas conmigo, contemplemos el cielo.
Hombre, ¿Dónde está? Puede que ahora lo encuentre de repente,
correteando en algún lugar, correteando en las esquinas de mi mente.
Hombre, venga a mirar, las estrellas conmigo, contemplemos el cielo.
Hombre, ¿Dónde está? Puede que ahora lo encuentre de repente,
correteando en algún lugar, correteando por las esquinas de mi mente.
Hombre, cuénteme más, ¿Le gustaría a usted verme de nuevo?
Hombre, tenga piedad, y no se abuse de mi mente aún en castidad.
Hombre, venga. Hombre, mire. Puede tocar, puede tocar.
Quiero sentirlo bien profundo cuando ni siquiera hay amistad.
Hombre, no piense que pretendo con usted ser informal.
La formalidad junto con el deseo hacen a la clase y la sinceridad.
Hombre, le puedo mostrar como cultivar una gran verdad,
mientras que su enseñanza me hace crecer en reciprocidad.
Hombre, abraceme, con la mirada abraceme,
y hágame saber que yo en su espalda me puedo perder.
Hombre ¿Sabrá usted que de ésta manera jamás lo imaginé?
Que desde pequeña yo ya lo deseé y que por su amor siempre lucharé.
Ciegamente.
Hombre, ¿pa` dónde va? Ya se me quiere escapar, de nuevo.
Hombre, venga a mirar, las estrellas conmigo, contemplemos el cielo.
Hombre, ¿Dónde está? Puede que ahora lo encuentre de repente,
correteando en algún lugar, correteando en las esquinas de mi mente.
sábado, 2 de marzo de 2013
Anello
Me levanté más o menos a las doce del mediodía. Resfriada, y transpirando como chancha, se había cortado la luz, y en pleno mes de Enero eso es normal. Pero es repugnante. Bajé las escaleras gritando por mi mamá, pero a mitad de camino me di cuenta que no había nadie en casa, ya que la tranquilidad era infinita, paz, podía escuchar el silencio, lo cual es muy raro ya que un domingo en mi hogar hay más ruido y desastre que en un conventillo. Es más bien un comedor. Mis otras cuatro hermanas (conmigo cinco), mis siete primos, tres tías, dos tíos, mi papá y mi mamá... No, no éramos muchos, para nada.
Arriba de la mesa del comedor, la cual estaba llena de moscas, encontré una esquelita que decía "Cambiate y andá a lo de tu abuela, comemos allá. - Mamá". ¡YAY! Fue mi expresión. ODIABA ir a lo de mi abuela, lo detestaba, ella vivía lejos y en el campo, además nunca me llevé bien con mi abuela, era una de esas viejas frívolas, platudas, que organizaron la vida de sus hijos (por eso ahora viven como conventilleros) y pretenden arreglar la vida de sus nietos. Yo no lo permitiría, mi abuela era la perfecta HDP. Totalmente una hija de puta. O al menos eso creía.
Ella tenía mucho dinero, gracias a que se casó con alguien a quien ella llamaba "persona decente", mi abuelo Francisco (Francesco) era italiano, cuando se vino para Argentina compró muchas chacras, estancias, hectáreas y hectáreas de campos, fue una persona bastante conocida, además de ser italiano, estoy más que segura que era genial. Pero yo no llegué a conocerlo, murió cinco años antes de que yo nazca, y no me cabe duda que muy probablemente su esposa lo envenenó. Resignada, y del lado del fracaso, porque soy una total fracasada, me cambié y con mi mejor sonrisa, forzada, fui a tomar los colectivos que me llevarían hasta CERCA de la estancia de mi abuela. Mis papás no me esperaron, ni me despertaron, a veces me siento como “Mi pobre angelito”.
Llegué prácticamente a las 2:00 p.m, después de caminar bastante hasta la entrada, pero mis queridísimos parientes no habían almorzado aún, por suerte me esperaron. De lejos se podía oler el asado que hacía mi papá, se debería especializar en eso, sus asados son los mejores, y después de saludar a todos me instalé en la mesa grandísima, justo al lado de mi abuela, pero no fue a propósito, sino que no me había dado cuenta. Fracasada, ignorante y distraída ¡BINGO!.
Ella se sentó. Antes, obviamente pidió a todos que lo hagan, le encantaba la perfección. No entendí nunca porqué se ponía tacos y vestidos en su propia casa, pero bueno, mi mamá me decía que el que tenía dinero, lo debía disfrutar, y hacer lo que quisiera, lo cual no se daba en nosotros, pero no importaba en verdad. Lo que me llamó la atención, de nuevo, porque era algo que siempre me dejaba embobada, era un anillo, el anillo de compromiso de mi abuela, era tan hermoso, era hermosísimo, no podía creer que un pedazo de roca metálica con un diamantito insignificante me haga abrir tanto los ojos, ¡como lo deseaba!, de hecho, estaba decidida a tenerlo, lucharía por tener ese anillo, pero no era la única que lo quería, la discordia era entre mis cuatro hermanas también. Las cinco queríamos el anillo, valía mucho, sabía que ellas planearían venderlo, pero yo no. Jamás. Lo tendría como recuerdo de mi abuelo, ya que no tenía nada de él. Yo creo que mi abuelo era el hombre ideal, y sé que se lo dio con tanto amor a la vieja, por eso lo quería tener, lo consideraba como una caja llena de cariño, el cariño que mi abuelo le entregó en algún momento de su vida.
Vi a mi mamá lavar los platos muy plácidamente mientras tarareaba una canción, no recuerdo muy bien cual era, pero creo que se trataba de Pink Floyd, luego decía algo como"Getting lonely, getting old, can you feel me...?" Siempre la cantaba, en fin, decidí ayudarla, mientras los demás hacían una sobremesa, una LARGA sobremesa. Mi madre me hizo una pregunta, súper rara, jamás la pudiese haber respondido, ni siquiera ahora lo puedo hacer. Aunque a pesar de su rareza, fue simple:
-¿Sos feliz?- Me quedé helada, muda, petrificada, sin palabras, totalmente "Speechless". No respondí, miré hacia abajo y comencé a secar los platos. Nos quedamos calladas un rato, y después me dijo: "Ojala lo seas, hay cosas que no sabés, y de las cuales es mejor no hablar, pero viví el día a día al máximo, que ya es demasiado tarde". Se me hizo haber oído esa frase antes, y estuve totalmente de acuerdo, con mis catorce años no podía hacer nada más que dejar de preocuparme por problemas sin sentido, y vivir feliz. Era difícil pero se podía, creo. Me arregló el cabello y salió afuera, seguí secando platos, pero nada de eso cambió mi mentalidad que era CONSEGUIR EL MALDITO ANILLO.
4:00 p.m, todos en el patio, las mujeres tomando mate, y los hombres jugando al fútbol, yo mirando una revista en el living y mi abuela se bañaba. No recuerdo muy bien que pasó por mi cabeza en ese momento, no me acuerdo si era maldad, descontrol, ansiedad, ignorancia... la verdad no recuerdo, pero algo pasó por mi mente: ya que la vieja se bañaba ¿Por qué no tomar el anillo? Total podría escabullirme luego, y no dejar marcas, obviamente, ese momento lo había planeado durante TANTO tiempo, estaba segura de que mi abuela no se daría cuenta, es vieja, se olvida de todo. Lo hice. Escuchaba el ruido de la ducha, subí las escaleras, entre a su pieza, vi una especie de mano de mármol donde ponía sus anillos y sus pulseras, y ahí estaba, en el dedo anular de la mano artificial, el precioso, el magnífico anillo. Sin exagerar. Corriendo sigilosamente, esquivando las alfombras para no resbalar ni caer, lo tomé, me lo guardé en el bolsillo del pantalón y bajé como si nada, fui al patio a jugar al fútbol, pero solo arbitré, porque no debía correr ya que lo tenía en mi bolsillo y no quería que se caiga. Podía llegar a morir en el acto si lo perdía.
Llegó las 6:00 p.m cargamos la camioneta, y nos fuimos a casa. Esa furgoneta descontrolada. Yo sentía que mis hermanas presentían algo, o tal vez, solo eran los nervios del momento, da igual, me sentía como si hubiera robado un banco, como si hubiera secuestrado al presidente, como si fuera terrorista, pero saltando por dentro, todo el camino salté, mi emoción era inmune, hasta muy probablemente me sentía en el momento más feliz. Llegué a casa, y lo escondí en uno de los cajones de mi mesita de luz. Fue “El día perfecto”.
Ya miércoles, maldito miércoles. Volví de la escuela, agotada y con hambre, llegué hasta mi pieza, compartida, obviamente, y al darme cuenta que no había nadie, caminé hasta mi mesita de luz para ver si el amor de mi vida (hablo del anillo) estaba por allí. Abrí el primer cajón, saqué unos papeles que lo tapaban y lo vi, estaba intacto, perfecto. Una sonrisa malévola, y bajé a almorzar. En la mesa estaban solamente reunidos mis dos tíos, una de mis tías y mi mamá. Ni mis hermanas, ni mis primos ni mi padre, eso me pareció MUCHO más raro que todo lo anterior… Raro en exceso. Mi mamá, con la cara más extraviada que nunca, me daba la sensación de que hacía un esfuerzo sobrehumano para estar despierta, y los demás me vieron y prácticamente en coro me dijeron: “SENTATE”. Me senté en la cabecera de la mesa, no entendía nada, mi mamá me tomó de las manos y dijo:
-“Tu abuela murió, en la madrugada le agarró un paro cardíaco”- Tantas cosas que se me vinieron a la cabeza en ese momento ¿Murió la vieja? ¿La herencia? ¡Pobre mi abuela! Mi abuela estaba vieja, en cualquier momento iba a morir, ¡El anillo!... ¡¡¡EL ANILLO!!!. Por supuesto no dije nada, solté a mi mamá, fui arriba y me largué a llorar en mi cama, no sabía porqué lloraba, si era por tristeza, bronca, miedo, más probable que por miedo, mucho, mucho miedo. En ese instante recibí una llamada de mi hermana, la mayor, me dijo que la abuela se murió, que ellas estaban haciendo los trámites con mi papá, y me dijo en voz baja “Se robaron el anillo, las cinco somos miserables”. Mi abuela había muerto, no pensaba en el anillo, para nada, pensaba en ella, la pude haber odiado con todo mí ser, pero era mi abuela, la persona que le dio la vida a mi papá. No respondí ante mi hermana, corté el teléfono, bajé después de un baño, ya estaban todos un poco mejor en casa, saludé a mi mamá, la besé, y le dije que trataría de seguir su consejo, pero que necesitaba averiguar como vivir el día a día yo sola, tal vez fue una de las raras esferas bipolares y de desconcierto que suelo tener pero decidí ir a ver como quedó la casona de mi abuela, supuse que mis papás y tíos la venderían, el sentimiento de melancolía me llevaba a querer oler la vieja casa por última vez, más bien, era un sentimiento de remordimiento. Me carcomía la cabeza.
Después de tomarme dos colectivos, y caminar ese trecho hasta la entrada, ingresé a la casa por la ventana que estaba abierta, sin esperar subí corriendo hasta el que era el cuarto de mi abuela, vi todo perfecto, ordenado, lugar soñado, absoluta habitación de revista. Y empecé a revisar. Jamás lo había pensado, pero tal vez si juntaba un poco de coraje hubiese podido preguntarle a mi abuela, que fue de su esposo. Las imágenes no me decían nada, fotos viejas y horribles. Clásico, uno se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde, yo después de que perdí a mi abuela, me di cuenta de lo que quería, quería saber de mi abuelo, tan solo de él, no sé porqué ese afecto tan maduro hacia él, ni siquiera lo conocí, tal vez por eso, me intriga saber de las personas que no conozco, pero no soy ninguna especie de psicópata. Encontré, en uno de los cajones de su chifonier, una cajita de madera, perfectamente tallada, PERFECTA, la perfección en madera, con bordes rojos, y una llavecita pegada a su costado. Tomé la llave, la abrí y vi un papel amarillento, feo, parecía estar bañado de café, lo abrí, era una letra curiosa, una caligrafía de dioses. Una carta, la leí en voz baja, solté una lágrima, y con la mano en el corazón, me tiré al suelo a despabilarme en llanto, no lo podía creer, eran frases muy fuertes, jamás lo hubiese imaginado. Una carta de amor que le había escrito mi abuelo a mi abuela, tantas palabras hermosas, palabras que inimaginablemente saldrían de la boca de un hombre, no sabía que existían tantos sinónimos de “amor”, un poema firmado por Francisco. Y abajo, con otra letra que yo conocí sin duda, la de mi abuela, un pequeño párrafo que decía que ese anillo que le regaló mi abuelo fue el acto de amor más hermoso que alguien le pudo haber brindado, que ese anillo estaba lleno de historias, que era una caja de amor. TAL COMO YO ME LO IMAGINABA. Y la última frase “Se lo dejaré a mi pequeña, a la más chica de mis nietas, para que sea ella quien abra la caja de amor y lo divulgue. Que viva el día a día al máximo porque ya es demasiado tarde…”
Lo que empezó siendo una travesura, como robar el anillo costoso a mi abuela, terminó con algo totalmente significativo para mí ¿Será que en verdad quería saber de mi abuelo? Sí, era verdad porque era la persona que no conocí, la persona que imaginaba perfecta, por algo ya no existía. ¿Será que gracias a la muerte de mi abuela me di cuenta lo que es significativo? No sé, pero tal vez me di cuenta de lo que quiero, y voy a tratar de dar todo el amor que ese anillo tiene, porque un pedazo de roca metálica con un diamantito insignificante escondió muchas cosas, desde la pregunta luego de la canción de Pink Floyd, hasta el porqué de la muerte de mi abuela, tal vez, le dio un infarto el no haber encontrado su anillo, o tal vez se murió al saber que lo tenía, tal vez se murió feliz, pero no perfectamente feliz.
Por más cosas materiales que pueda uno tener, no va a conseguir la completa felicidad, y nada ni nadie es perfecto. Bueno, sí. El anillo…
"Getting lonely, getting old, can you feel me...?" - Pink Floyd / Hey you
jueves, 28 de febrero de 2013
Everlasting battle for eternal life
Siempre que el tiempo me regale un libro en blanco, lo que escriba será resultado de mi inspiración.
Tengo que regalar sonrisas, no escatimar en besos y abrazos, en favores ni en cumplidos.
No disfrazar mi personalidad para asì vincularme con los demás.
Tomarme mi tiempo, no intentar hacerlo todo a la vez, lo mejor es ir despacio, paso a paso, teniendo en cuenta que la meta es el camino.
Descubrir cuales son mis pequeños placeres.
Arriesgar lo seguro y lo incierto para ir detrás de mis sueños.
Escuchar más a la intuición que a la razón. Las palabras construyen la realidad pero no son la realidad.
¿Què tiene realmente significado en mi vida?
Necesito lanzarme de cabeza a la pasión y dejarme arrastrar por los molinos de mis emociones.
Avanzando poco a poco, tratando de hacer realidad mis sueños.
No espero a que me toquen una canción.
No espero a terminar de llorar.
No hay mejor tiempo para ser feliz que ahora mismo.
lunes, 7 de enero de 2013
Madness
Hay que aclarar que ésta no es una historia de amor, como muchas otras narradas. Es una simple historia de un chico que conoció a una chica. De una chica que conoció a un chico. De un beso que durará para siempre. De dos desconocidos que ni siquiera sabían como se llamaba el otro, pero en algún momento se amaron.
Después de duros meses de tratar de juntar dinero; Ella pintando, el trabajando, llegó el gran día. Ya la gente reunida haciendo una larga fila de prácticamente cuadra y media, fuera del estadio. Ella posicionada casi al principio de la fila y él a unas 10 personas más atrás que ella. Aún no se habían visto. Ella era una chica muy simpática, al mirarla no se podía no ver su sonrisa, tenia el pelo rojo, era de tez blanca, estatura baja, ojos negros y con una gruesa línea de delineador negro también, labios rojos como su cabello y sus cachetes ruborizados, se podría decir que era una chica que inocentemente captaba miradas de algunas personas, pero nunca intencionalmente. Él, ligeramente unos centímetros más alto que ella, cabello castaño claro, un muy lindo cabello, de peso normal, tal vez un poco flaco y con una hermosa sonrisa, al igual que ella, con la diferencia que en sus blancos cachetes se marcaban unos simpáticos hoyuelos. Ambos estaban muy emocionados porque en un par de horas iban a ver a una banda que realmente les gustaba, que con sus canciones podían relatar sus vidas, o partes de ellas. Ellos eran delirantes y raros por naturaleza, pero en buen sentido, la banda que tocaría en la noche de sus vidas era Muse.
Pasaron los minutos, y se abrieron las puertas, los integrantes de la larga cola entraron desesperados por ubicarse en los mejores lugares del campo, bien en frente del escenario, en el medio, pegados a la valla para poder disfrutar el recital de la mejor manera. La muchacha y el muchacho no se quedaron atrás, ella corrió a la par de su amiga, que era con quien fue. El también corrió, pero solo, porque los amigos con quien había ido se habían quedado un poco atrás, pero era tan grande su fanatismo por Muse que no le importaba nada en ese momento, corrió desesperado y sin tener una idea de lo que podía llegar a pasar. Estaban a prácticamente 3 metros, pero en ningún momento de lo que quedaba de la tarde se vieron, tampoco a la noche.
Ya pasadas las 22:30 hs. La banda a tocar esa noche se posicionó en el escenario para abrir el recital, cuando en realidad lo que hacía es abrir el cielo a esas personas en frente suyo, para que puedan tocar las estrellas al escucharlos. Canción tras canción, ella, débil, se iba moviendo de su lugar original en el campo, pero en realidad eso mucho no importó. Comenzó a importar cuando ya no podía ver a su amiga, y se acordó que uno de los consejos de sus padres fue no separarse de ella. Por más que haya empujado no pudo moverse para el lado donde supuso estaba su amiga, y la multitud danzante la llevaba cada vez más para el lado del muchacho. Se rindió y se dedicó a disfrutar el recital, en algún momento iba a encontrar a su amiga, pero no podía no disfrutar ese recital, porque era una de las mejores cosas que le había pasado. Canción tras canción, salto tras salto, iba corriendo cada vez más para el lado del chico, hasta que en una ola masiva de saltos sin querer lo chocó y se encontró con su rostro. El, que se había movido de su lugar pero no tanto como ella, reaccionó por el golpe de sus cabezas con ese gran salto, pero quedó mirándola, y ella hizo lo mismo con él. Se miraban y se sonreían. El disfrutaba de la hermosa sonrisa de ella, y ella de la hermosa sonrisa de él. No dejaron de mirarse ningún segundo hasta que terminó la canción que sonaba, y ahí fue cuando Bellamy los vió. Seguramente, desde el ángulo donde podía verlos, parecían muy tiernos y enamorados, tal vez también asì se sentían, por eso los señaló y mágicamente, porque lo que sucedía era algo mágico, las luces se centraron en ellos. Ambos miraron al escenario, y vieron al cantante señalándolos, volvieron a mirarse y se volvieron a sonreír. Bellamy les preguntó si eran novios, a lo cual ellos respondieron que no moviendo la cabeza de un lado a otro, casi al mismo tiempo, entonces Matt largó una carcajada la cual hizo que la mayoría de las personas lo miren raramente, y los invitó a subir al escenario, ellos estaban bien pegados a la valla.
Cuando por fin se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo, no lo podían creer, sus caras de asombro eran graciosas.
Ya en el escenario, Bellamy los puso uno en frente del otro, y ellos se miraban con más ternura aún, y les dijo, ya sin hablar por micrófono, que a partir de ese momento sus vidas iban a cambiar y que serìa una locura que no sean novios. Les dijo que iba a entonar la canción Feeling Good, y quería que durante toda la canción se besen. Ellos se miraron y volvieron su mirada a Bellamy, pero no dijeron que no, aunque tampoco dijeron que si, y Matt tomó eso como un "Por supuesto, lo que usted diga Matt", y les dio un gran abrazo a cada uno. Entonces se volteó, agarró el micrófono y advirtió al público más o menos lo que iba a suceder. Atrás suyo, ella miró a él y le dijo "Hola", el respondió su saludo con otro "Hola" y una sonrisa. Comenzó la canción y ellos se miraron fijamente pero ya sin sonreírse. El cantante se dio vuelta y les gritó "¿Que esperan?", entonces él la agarró del cuello y arrimó los rojos labios de ella, a los suyos. Suspirando y cerrando los ojos le dio un intenso y apasionado beso, ella rodeó su cuello con sus brazos y tocando su espalda con un amoroso abrazo lo besaba aún más intensamente. Separaron sus labios, y se rieron, pero no por mucho tiempo porque esta vez fue ella quien arrimó su cara con la de él y le dio un beso, aunque un poco más suave. Él sacó las manos de su cabeza y acarició sus rojos cachetes, ella al soltar sus labios por segundos largaba pequeñas carcajadas que enamoraba. Después del tercer beso que duró un poco más que los primeros dos, sus labios se desconocieron y él, con su suave voz y mirándola a los ojos le dijo "Te amo", ella atónita y sin saber que decir, cerró los ojos y se dejó dar un cuarto beso. La canción iba terminando, pero sus labios no podían separarse, hasta que lamentablemente finalizó la canción. Bellamy los abrazó nuevamente y les dijo solo a ellos "Que sean muy felices", los dirigió a la pequeña escalera al costado del escenario para que puedan bajar. Una vez abajo, los guardias que rodeaban el escenario los agarraron, y los llevaron por diferentes direcciones, ellos se miraban y forzaban con los policías para volver hacia atrás y encontrarse pero los hombres eran mucho más fuerte que ellos dos. Se perdieron entre la multitud y ya no se podían ver. Ya posicionados nuevamente entre el público pero un poco más alejados del escenario, encontraron a sus amigos. Ella a su amiga, quien le dio un abrazo y le preguntó cómo estaba. Él a sus amigos quienes lo felicitaron y le hicieron algunas preguntas sobre ella, pero el no sabía què responder.
Pasaron los minutos y tocaron la última canción. Toda la gente que en el lugar se encontraba la gritó como nunca, fue un momento único. Luego de los aplausos, llantos, saludos, y risas finalizó todo y las personas entre saltos, abrazos y cantos, lentamente iba retirándose del estadio. Ella levantaba su cabeza lo más que podía para poder verlo, encontrarlo, saludarlo, preguntarle su nombre, y también darle un beso ¿Por que no?. Él, no muy cerca de ella, hacía lo mismo. La buscaba pero no podía verla. Una vez fuera del lugar, ella con su amiga, y él solo, se buscaban desesperadamente, y asì estuvieron casi una hora, pero sin tener éxito. Ambos estaban en la misma situación, desesperados y sin saber que hacer, hasta que su amiga le dijo a ella, que ya pasó todo, que él probablemente no la estaba buscando, que seguro se habla olvidado lo sucedido, aunque no era verdad. Sus amigos que lo habían encontrado, le dijeron a él que deje de buscarla, que seguro ya se había ido, que seguro era una chica que no se tomaba las cosas en serio, pero él estaba dolido al no encontrarla, por haberle dicho que la amaba. Aunque en ese momento era vedad. Ambos, por sus partes, se resignaron a todo y un poco entristecidos se fueron. Estaban tristes, pero al mismo tiempo felices porque lo que habían vivido no se lo iban a olvidar jamás. Esa fue la primera y única vez que se vieron, pero día a día, dentro de cada uno crecía por el otro una gran locura...
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