domingo, 5 de octubre de 2014

Hasta el sol.

Con el sol las canciones no son tristes
y las lágrimas se vuelven cristal.
Dejame que te diga lo mal que hiciste
en olvidarte de lo que te hace olvidar.
Por favor no me corrijas,
que al igual que vos, me tengo que equivocar.
No comprendo, dejame consumirme,
adolecer en paz, poder sufrir en paz.

Es asombroso como tendés a auto-abrazarte
y usás tu propio hombro para echarte a llorar.
No tengo miedo, si hubo un pasado mejor,
ya que el presente no existe, un futuro lindo vendrá.

Y acordate que si de ser o no ser hablamos,
no levantes el meñique para tomar cerveza,
que si de orina se derribó un puente,
cualquier palabra puede hacerte llorar.

Metamos excusas en éste mar de lágrimas,
siempre hay algo con qué excusar la felicidad.
Comámonos el mundo, volemos alto,
deseos dorados, nadie nos podrá bajar.

Y lleguemos al sol con el cual las canciones no son tristes y las lágrimas se vuelven cristal.

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