Te vi de nuevo. Bueno, en realidad tu foto, esa última que te sacaste. No puedo creer que después de varios meses siga hablando sobre vos y pensando en vos, no se porqué le doy tanta entidad a ésta nada que nos une, pero sí, me encuentro sin palabras frente tu foto nuevamente.
Estoy hasta las manos, no me importa ser reiterativa. Nombraría tus cualidades cientos de veces consecutivas, sólo para que quien lea ésto sepa de lo que se pierde, de lo que no tuvo y lo que tuve yo alguna vez. Y que eso me haga pensar que, aunque sea una mentira gigantesca, ese alguien leyendo sienta cierta envidia hacia mí, que piense que me gané algo grandioso y eso me hace superior. Aunque no es así. Ese alguien ahora leyendo podría estar o pudo haber estado en situaciones mucho mejores y dignas de contar, de paso, riéndose a carcajadas ahogadas de ésto que cuento, de mi desamor. Pero no me importa, voy a pensar que las cosas son como yo quiero que sean, me voy a auto-dar el gusto, porque nadie más lo va a hacer.
Me explayé demasiado con cosas que no interesan.
Y sigo viendo tu foto.
Algo me atrae, algo me inquieta.
Me atrae tu sonrisa, es la más linda. Esos hoyuelos, esa barba, esa nariz, esos lunares, esos rasgos faciales que te hacen defectuosamente hermoso. Esa simpatía. Ese todo vos que logro ver, porque tu esencia que ya conocí, me permite saber que en ese lugar en el que te encontrabas fotografiándote, estabas muy feliz. Lo veo en tus ojos, aunque los lentes de sol los cubran. Pero lo veo, te veo feliz hoy, y eso me hace bien.
Pero también está lo que me inquieta, que es ella, la puedo ver en la foto también. Corona la imagen con una sonrisa, que creo es el motivo de la tuya. Tan segura ella, tomándote del hombro, riendo pícara, pensando que junto a vos no existe momento en el cual no esté feliz.
Dichoso el sol que iluminó sus rostros y les permitió tomarse esa fotografía para inmortalizar ese feliz momento, porque me juego la cabeza que así fue, que estaban viviendo. Dichoso su cuerpo que es rodeado por el tuyo. Dichosa ella, el bien que debés estar haciéndole.
Yo estoy muy bien, sí, solo que a veces miro fotos.
Ya casi no pienso en vos, no mutilo mis emociones, solo que a veces miro fotos.
Y perdón si a veces miro tus fotos. Y no me pidas perdón vos a mí, ya no lo pidas más, no me sirve perdonarte por el mal que creés me hiciste. Nada por perdonar.
No hiciste más que hacerme bien. Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario