viernes, 16 de enero de 2015

Efe.

Gusto de tu carne, de tu mente y de tus manos. Un poco de tu locura y mucho más de tu maldad. Te daría un poco de humildad y te robaría inteligencia. Sentido del humor no te va a faltar.
Jamás te corregiría porque jamás estás equivocado. Sabés que tus ojos son mi altar.

Me molesta un poco que vivas enojado. Me gustaría que sepas que te quiero cuidar.
Me molesta que tengas las expectativas muy altas. Me molesta también no tener mucho para dar.
Me molesta ser chiquita y cuando hablo con vos achicarme aún más.
Me gusta saber que puedo tenerte a mi merced. Me encanta saber que a veces me extrañás.

Ésto jamás voy a decirte, tampoco nunca lo vas a leer. Se que te enciendo hasta los huesos como la primera vez.
Se que gustás de mi estupidez y calentura, y mi inocente viveza. Sabés que me enamorás y me vulnerás.
No te alejes, yo te cuido.
Perdón por hacerte esperar. Perdón por provocarte y siempre lograr lo que quiero.
Perdón me pido a mí misma también por encapricharme con lo que no puede ser.
Pido una mirada tuya. Pido que me maltrates. 
No te pido amor, de eso me encargo yo.

martes, 13 de enero de 2015

No hay reglas para seguir.

Tamara se estaba preparando para ir a la escuela. Se miraba al espejo desde todos los ángulos posibles y de cada perfil. Se veía gorda, pero de un suspiro súbito lograba esconder su pancita y ver sus costillas asomarse por debajo de su corpiño blanco. Hacía una mueca de conformismo y autoaceptación, y se daba cuenta de que no estaba tan mal, 50Kg no son nada. 
La mamá de Tamara no la dejaba usar corpiños armados ni bombachas diminutas, seguía comprándole corpiños de tela y culottes rosados o con dibujitos infantiles, pero logró conseguir de la pieza de su hermana mayor, una tanga blanca y un corpiño armado. Al corpiño lo tuvo que rellenar con un poco de algodón. Metió sus manos por las tazas y acomodó sus pechos. Dulcísimos eran. El corpiño le sentaba perfecto, le resaltaba el busto. En ese momento, cualquier hombre hubiese querido dormir en los pechos de Tamara por siempre. Se puso la camisa y prendió sus botones. Cada instante en el que Tamara prendía cada uno de sus botones eran dignos microsegundos del micro video erótico más hermoso y excitante que jamás podrías ver. Luego sacó los mechones de pelo que habían quedado dentro de su camisa, por la parte de atrás y se acomodó el cuello.
Agarró la tanguita blanca y la miró para ver cual era el frente y cual la parte trasera. Era realmente pequeña, no entendía como su hermana que tenía una gran masa corporal podía usar algo tan diminuto. Se sacó su culotte de dormir y se la puso. Se la arregló a los costados y se miró. 
Al principio le resultó incómoda, era tedioso tener metido algo casi en su interior, y la sentía en todo momento, pero luego volteó y se vio de atrás. 
Tamara sabía que tenía un culito lindo porque lo había heredado de todas las mujeres de su familia, pero jamás lo había visto resaltando gracias a una tanga. Tocó su redondez y se gustó mucho. Sonrió. Se olvidó de la incomodidad. 
Se puso medias blancas que le llegaban casi hasta las rodillas, porque tenía piernas realmente largas. Luego sus zapatos negros acordonados.
Buscó su pollera a cuadrillé azul y verde, que era parte del uniforme. Se la puso y por encima de la camisa se la subió bien alto, como para dejarla más corta. Su mamá no la dejaba usar la pollera más corta de lo permitido por el reglamento del colegio católico al que asistía Tamara, que eran cinco centímetros por encima de la rodilla, entonces disconforme, tuvo que complacer a su madre, y al sistema, y bajarse la pollera hasta el límite acordado. 
Pasó un cepillo de cerdas finas por su pelo castaño. Cabello larguísimo y lacio con pequeñas ondas en las puntas las cuales llegaban hasta su cadera que jamás pasaba desapercibida. Se lo dejó suelto porque así era como más le gustaba y como mejor le sentaba. Se puso perfume, un poco de Mujercitas por el cuello y las muñecas. Agarró su mochila y bajó las escaleras hasta el comedor.
La mamá de Tamara estaba sentada desayunando mientras miraba televisión, indignada maldiciendo a los que habían participado en la marcha del Orgullo Gay en su ciudad. Tamara la miró y revoleó los ojos. Un beso en su mejilla y salió de su casa para ir al colegio.
Hizo una cuadra y paró bajo el techito de la panadería de la esquina. Controló que nadie la viera y se levantó un poco la pollera haciendo un doblez en la parte de la cintura, así no se notaba que se la había subido, y así también la dejaba más corta para poder lucir sus piernas. Se excedió y se veían enteros sus muslos, casi se podía apreciar el inicio de sus nalgas. Se miró en el reflejo de la vidriera de la panadería y se dio cuenta que eso le quedaba realmente corto, pero no le importo, porque ese era el día.
Estaba emocionada Tamara, caminaba rápido y cada un par de pasos pegaba un pequeño salto para ahorrar tiempo y acelerar su llegada. 
Tamara lograba su cometido, le gustaba llamar la atención y que la miren. Captó miradas de obreros, otros estudiantes, hombres solteros y casados. Era la colegiala deseada. Era la niña que a simple vista parecía una inocente adolescente, pero los hombres sabían desde lo más profundo de su hipotálamo, que era toda una putita novata, pero con mucho potencial. Bastaba mirar sus nalgas casi salientes por debajo de su pollera para darse cuenta de eso.
Tamara inundó las calles de la ciudad con su feminidad y ternura, era como la primavera misma. Brillaba más que el sol.
Caminó hasta dos cuadras antes del colegio, pero en la esquina donde debía doblar a la derecha para dirigirse al establecimiento, cruzó la calle y se condujo hacia la izquierda, iba directo a la plaza central.
En esas dos cuadras Tamara desaceleró su paso y bajó las chispas de su entusiasmo. Comenzaba a sentir una temprana culpa. Por faltar a la escuela, por desobedecer a su madre y por desafiar los principios de la misma. Dio un par de pasos lentos hasta llegar a la esquina.
Pero su corazón nuevamente se tornó taquicárdico. Sístoles y diástoles provocados por la pasión por lo prohibido y por la aventura que se avecinaba. Tamara vio a la persona con quien debía encontrarse esa mañana, y esa persona le regaló un saludo grato con la mano desde el otro lado de la calle, también le indicó que mirara a ambos lados antes de cruzar.
Tamara cruzó. 
Se regalaron unos segundos para mirarse y se dieron un beso acompañado con una tomada de manos, a modo de saludo. Después se abrazaron y rieron.
Desinhibidas ambas se tomaron de las manos y comenzaron a caminar por la plaza, no tenían problemas en que la gente viera como dos colegialas bonitas y atractivas a la vista de los hombres caminaran de la mano. Tan solo parecían amigas. Eso eran, con la diferencia que ese día cumplían ya dos meses de novias. 
Las chicas querían probarse y degustarse. A modo de juego se tocaban las tetas y la cola, se apretaban mucho para la libido de los hombres que por allí pasaban, pero ellas se percataban de eso. 
Se sentaron en un banco. Tamara suspiró en el oído de su novia y le dijo que quería hacerle el amor, luego se alejó y se sonrojó. Su novia la miró seria y luego asintió con la cabeza, para acompañar su afirmación con su mano metiéndose por debajo del uniforme de Tamara. Tocó su bombacha y la corrió apenas un poco para ver qué sentía. Tamara la miraba fijo y sólo exhalaba fuertemente. Lo disfrutaba.
Un "vamos a mi casa, no hay nadie a la mañana" bastó para prender aún más el fuego. Se levantaron y tomadas de la mano caminaron hasta la casa de la novia de Tamara. Estaban por conocer lo divino de su sexualidad y ejercer la prohibición con toda la libertad del mundo, para sentir todos los placeres posibles. 
La vida es muy dulce cuando uno se droga con juventud.



100 cosas que probablemente no sabías de mí:

1) Me llamo Camila Guadalupe.
2) Mi apellido es el nombre de un gran ex jugador de Boca Juniors.
3) Soy de Boca Juniors hasta los huesos.
4) Tengo un tatuaje.
5) Jamás hice el amor.
6) Nunca cogí con una persona que quise (sentimentalmente hablando).
7) Soy muy tímida.
8) No se hacer el repulgue de la empanada.
9) No me importa el dinero ni lo material.
10) Me río mucho y de cualquier cosa. Cuando era chica pensaban que era una enfermedad.
11) Extraño más que a nada mi niñez en Buenos Aires.
12) Prefiero pasar una tarde con mi mamá antes que salir con amigas.
13) No me gustan los lugares con mucha gente.
14) No me gusta que me miren y me intimiden.
15) Tengo mucha confianza en mi misma.
16) Tuve una novia.
17) Mi mayor miedo es quedarme sola.
18) Amo cantar.
19) Enseño Inglés.
20) Mi sueño es dedicarme a la música.
21) Jamás me enamoré.
22) Soy una persona muy directa y sincera.
23) Amo cocinar.
24) Sigo bailando y cantando a escondidas o cuando estoy sola en casa.
25) Mi mamá y mi papá son las personas que más amo en el mundo.
26) Mi banda favorita es Green Day.
27) Según cómo fueron, corono los meses con canciones y los años con discos.
28) Quise suicidarme a los 15 años.
29) Mi color favorito es el rosa.
30) Pienso que el rock and roll es lo mejor de éste mundo.
31) Amo estar en mi casa.
32) Amo a mis perros y lloro cada vez que pienso en que algún día van a morir.
33) Cada vez que visito a mi bisabuelo me largo a llorar y no puedo concretar la visita como se debe.
34) Pienso que la educación es el principio de la solución.
35) Fui abanderada en la primaria, en la secundaria y siempre tuve un promedio alto.
36) Me rebajo ante los demás pero la realidad es que me quiero mucho.
37) Me gusto mucho desnuda.
38) Creo en Dios.
39) Mi comida favorita es la pizza.
40) Amo el vino con pomelo.
41) Mi película animada favorita es Monsters Inc.
42) No fumo tabaco y me resulta un hábito horrible.
43) Me encanta ser independiente.
44) Uno de mis sueños es que me escriban una canción.
45) Tengo una hermosa morocha Les Paul que se llama Marilyn.
46) Jamás dejo que mi cuerpo rija mi autoestima.
47) Tuve el pelo de todos los colores del arco iris (no al mismo tiempo).
48) Siento que las manos son algo muy importante en nuestras vidas.
49) Sin lentes no veo absolutamente NADA.
50) Mido 1.55m.
51) Doy buenos consejos.
52) Futura periodista.
53) He mirado porno en grandes cantidades.
54) Cumplo años el 20 de noviembre (y me parece una fecha hermosa).
55) Me aburro mucho de la gente.
56) No se qué haría si no tuviera pasiones que me motiven.
57) Soy histérica.
58) Pienso que la Argentina es un país hermoso y no me gustaría haber nacido en otro país.
59) Admiro mucho a las mujeres y me gustaría que tengan un papel más importante en nuestras vidas.
60) Insulto mucho sin tener en cuenta mis defectos.
61) No se usar tacos.
62) Una de las cosas que más amo es andar en patas y en bolas.
63) Amo mi soledad.
64) Amo el verano, odio el invierno.
65) Odio que me insistan como también insistir.
66) Pienso que algún día voy a conocer al amor de mi vida y a formar una familia hermosa.
67) No conozco la nieve.
68) Lloro mucho, a veces de felicidad.
69) Soy muy sensible y emotiva.
70) Amo mi personalidad.
71) La cosa preferida mía es mi pelo.
72) Me gusta que me presten atención.
73) Tengo miedo de morir joven.
74) Sueño con vacacionar en Hawaii.
75) Soy adicta al orden y la limpieza.
76) Ronco cuando duermo, me dicen.
77) Tengo un tic en el pie.
78) Siempre tengo rico olor.
79) Soy muy morbosa, por demás.
80) Aprendí a andar en bici sin rueditas a los 10 años.
81) Aprendí las tablas desde la del 2 hasta la del 7 a los 4 años.
82) No me gusta mucho la cursilería y la ternura, con un poco, basta.
83) Amaría saber tejer.
84) Mis cosas favoritas en el mundo son las nubes y las estrellas.
85) Me fascina la astronomía y la ciencia.
86) Creo mucho en el destino.
87) Amo ser mujer.
88) Fui una persona muy depresiva.
89) Aunque no lo parezca soy una persona muy feliz, y cada día un poco más.
90) Siento que, (como dice la canción), no hay recetas ni etiquetas que nos hagan sentir diferentes.
91) Me angustio a veces y busco refugio en gente desconocida.
92) Mi fruta favorita es el pomelo rosado.
93) Me gusta el punk rock y las mentes sucias revolucionarias.
94) Nunca vi de cerca un caballito de mar y muero por hacerlo.
95) Me dan miedo las alturas.
96) Amo toda la saga de Rocky Balboa.
97) Juego al hockey.
98) Extraño mucho.
99) Me gusta mi cola.
100) Me gusta mucho escribir en mi blog.

domingo, 11 de enero de 2015

Los sueños agridulces II.

Así son las cosas, amargas, borrosas... 
Escuchaba a Gustavo entonar las líneas de "El Mareo" mientras miraba su café enfriarse y con su cuchara golpeaba el platito goteado. Miraba su reloj y suspiraba. El mozo le hacía una mueca de "¿seguís esperando?" con las cejas, y él bajando un poco la mirada y el mentón le contestaba que sí. E iba a esperar lo que tenga que ser. Lo que ella tenía que tardar.
Un par de minutos más que se hicieron eternos. Hasta que por fin vio que Guadalupe entraba al bar. Despampanante ella, como siempre, por supuesto. De frente alta y sonrisa chocante, incluso un poco más que de costumbre. Ni siquiera lo besó y se sentó, para con su sonrisa y su mirada captar su atención.

-Tengo que contarte algo- dijo ella.
-No puedo creer que estés tan así. No puedo creer que seas tan desinteresada Guadalupe-
-Pero pará, si no me escuchaste, ésto es algo bueno-
-Pero no, no me importa, necesito que te calmes, necesito que nos calmemos los dos, no podemos seguir así-
-¿Vas a seguir con cara de orto toda la tarde o me vas a escuchar?-
-Ésta vez me vas a escuchar vos Guadalupe-
-Bueno, te escucho- Dijo Guadalupe, ya apoyada por el respaldo de la silla, ya sin la sonrisa con la que entró, distendida.
-Mirá nena, no se qué te pensás, pensé que eras madura pero sos una pendeja desinteresada. Realmente no tenés en cuenta el esfuerzo de los demás, o por lo menos el mío. No pensás en lo que los demás sienten. Tan temperamental siempre. No seas estúpida por favor, tenés 18 años Guadalupe. Pensé que no eras como las de tu edad, por eso te elegí, pero me demostraste lo contrario-
-No me hables así- Dijo ella, muy enojada y escupiendo mientras enfatizaba su puteada -No me hablas así, pelotudo. Tendré 18 años pero aún así soy más madura que vos que con 27 te andás drogando por ahí. Y yo me la banco, y no soy desinteresada, sólo que últimamente me ando ocupando de otras cosas, últimamente ando pensando más en mí-
-Sí Guadalupe pero las cosas no son así, noto en vos ahora una desconsideración hacia mí, boluda, ¡hasta te pedí que vivamos juntos!-
-¡Yo te dije que sí!-
-Me arrepiento Guadalupe, ya no quiero-

Guadalupe ya tenía los ojos vidriosos. Cuando él terminó su frase, basto un parpadeo lento para largar las espesas lágrimas. El mentón de Guadalupe se movía, se resentía quisquillosa.

Ya un poco más calmada le dijo: -Te banqué, desde que me vine a vivir para acá y que nos vemos te banqué, vos fuiste el que primero no quería etiquetar la relación, vos fuiste el que sólo quería que nos veamos a escondidas y para coger. Me banqué eso, y vos sabías que sentía por vos muchas cosas, pero no me dejabas decírtelas. Siempre esperé que fuera recíproco, y para cuando empezó a serlo yo me cansé un poco. Te dije que si cuando me dijiste que vivamos juntos, porque pensé que de esa manera volvería a sentir todas las cosas que en un primer momento sentí por vos- ... -Aún así, sigo sintiendo mucho por vos-
-Yo ya no se ni lo que siento Guada- Le dijo a Guadalupe corriendo su mirada hacia la ventana. No la podía ver llorar.

Guadalupe se secó las lágrimas y pidió un vaso de agua. Se había calmado pero aún sentía en su nariz ese cosquilleo previo al llanto desconsolado. 
Él la miraba, y se lamentaba haberla hecho llorar. Él estaba cansado, no se sentía querido. Sabía que a Guadalupe no podía exigirle nada porque era muy joven, pero él quería amor, y ella era el combo de cosas que más le gustaban. Inclusive las cosas malas más buenas, las tenía Guadalupe. 

-No se si quiero que nos sigamos viendo Guada. Soy más grande y no puedo pretender tanto de tu parte, me cuesta pero lo entiendo y tiene que ser así-
-Pensalo bien, si vas a dejarme-
-Ya lo pensé. No me gusta pasar días sin saber de vos, no me gusta que a veces me trates a tu antojo, no me gusta que no me correspondas últimamente-
-Tenés razón. Pido perdón, por haber pensado un poco más en mí y no tanto en nosotros-
-Bueno, ya está-
-La semana pasada estuve haciéndome estudios médicos, por eso anduve un poco perdida-
-Pudiste habérmelo contado-
-No quería decir nada por las dudas, no sabía nada-
-¿Pero estás bien?-
-Estoy excelente, mejor que nunca. Éste debe ser el mejor momento de mi vida y se vienen momentos mucho mejores, estoy tranquila-
-¿El mejor momento de tu vida? ¿Por qué? ¿Porque te estoy dejando?-
-No, porque estoy embarazada de vos-

Guadalupe suspiró y no lo miró. Él, por poco se petrifica. 

-¿Qué decís Guadalupe?-
-Si, estoy embarazada, tuve un atraso y me hice un test, me dio positivo. Casi me muero. No quería hablarte, estaba como enojada-
-Guada...-
-Y entonces comencé a hacerme estudios, y si, estoy embarazada de ocho semanas. Ya estoy más calmada, noches atrás estuve pensando y, es algo bueno ésto que se viene, voy a ser mamá de un hijo tuyo, eso es lo mejor para mí-
-¿O sea que voy a ser papá?- Dijo él, y una pequeña sonrisa comenzaba a figurarse en su rostro.
-Eventualmente- Y ella sonrió.

Guadalupe volvió la mirada hacia él y vio en sus ojos ya otro sentimiento. Ya se había ido la furia, ya se había ido el rencor. Vino la dulzura y compasión. Guadalupe nuevamente brilló para él, nuevamente volvió a ser su mundo, volvió a serlo todo. Ella tomó sus manos, él seguía frío. Ella le dio calor.

-Era la buena noticia que quería darte. Yo voy a seguir adelante con ésto, porque puedo, y me encantaría que me acompañes-
-Obvio que sí, mi amor. Te amo-
-Te amo-

Y se consumaron en el abrazo eterno de las almas, que acompañaron con el beso de la gloria inmaterial. Se degustaron mutuamente a miradas profundas. Él tocó su vientre y Guadalupe rió. Y un abrazo más para ir, nuevamente juntos, y mucho más felices, en busca de alguna casa que sería dichosa de convertirse en su hogar.
Y jamás volvió a enfriarse algún otro café.



Y si es que el tiempo existe yo quiero compartirlo. 
Y si todo es una foto, yo quiero estar al lado tuyo.