Me querés hasta los huesos y eso involucra odio, ¿es eso?,
¿O simplemente ésta es tu forma de amar? Qué rara forma...
Mirate vos, mirame a mí. Nos tiramos con fuego, apostando por nuestro amor.
Deberíamos tirarnos flores.
Dejame eclipsar tu luna y comerme tu sol.
no me hagas caer de nuevo.
Ya acepté mi dolor, ya lo fundí.
Herís mi alma, herís mi cuerpo.
Sos tan malo, sos tan bueno.
Sos tan puro y tan vacío.
Tan sentimental que me hacés doler los pensamientos.
Siento obligadamente la impotencia de no poder abrazarte.
¿Estás bien? ¿Te pasa algo?
¿Algún dolor que te aceche, del cual me haya percatado?
Ya te ofrecí mi piel, ya te ofrecí mis manos.
Ya te ofrecí mis días, ya te ofrecí mi vida.
Ya te di mi corazón y lo manipulaste a tu antojo.
Qué gracia te causaba verlo retorcerse,
mientras seguías con la excusa de no querer hacerme sufrir.
Lo lograste. Lamentablemente, todo te dí.
Pero en la penumbra de algún rincón sano de mi corazón encontré bondad.
Pude perdonarte y dejarte volver.
Me dispuse a sanar tus heridas, nuevamente.
Pero es tu odiosamente particular forma de actuar la que me hace preguntarme:
¿Qué querés hacerme sentir? ¿Cuál es tu intención?
No hay comentarios:
Publicar un comentario