viernes, 27 de julio de 2012

I got freedom and my youth


El precio de mi libertad en este momento lo pago con golpes. Golpes que podría cambiarlos por encierro hasta colapsar por la locura con la que, en algún momento de mi corta vida me veré. Si bien vivir en dirección al mayor éxtasis de locura que podría existir, fuera malo, no cambiaría lo que pago por mi libertad. Y tal vez esa locura significaría la pérdida de mis locuras recientes de menor grado, ideas, caminos recorridos y con ganas de recorrer, cualquier señal de vida o felicidad. No cambiaría mi libertad por muerte, y se podría decir que SÍ moriría estando en libertad. Decisiones mentales que verdaderamente cuestan tomar. Decisiones de vida, decisiones de muerte y libertad. Porque se puede vivir sin libertad, lo que llevaría a una muerte interior profunda, terminando su insignificante vida por una muerte total del cuerpo físico, mental y espiritual de las personas. Pero se puede morir en libertad, viviendo tranquilamente como uno quiere, o al menos como uno puede. Uno no sentiría esa muerte profunda, si bien una muerte física, mental y espiritual terminaría con su vida, esta no fue insignificante. Uno puede pensar que no está pagando para respirar, pero tampoco está siendo pagado. También se puede llegar a otro punto de la locura en su totalidad que trata sobre volverse infinitamente poderoso, que es el mayor miedo de las personas. El poder que uno puede tener, la reacción de los demás, el dominio del mismo, y la debilidad detrás de ese poder. Creo yo que una persona nunca termina de enterarse qué es lo que quiere para completar su felicidad o vida, pero hay que ir descubriendo eso y jamás dejar de descubrir, investigar. Jamás darse por vencido en cualquier tipo de situación. Nunca bajar los brazos, siempre buscar esa vida, ese pedacito de cielo que completaría nuestra mera felicidad, para después sentir en nuestras manos, y poder tocar la libertad que tanto anhelamos. Poder dejar la suerte al cielo, y poder vivir sin errores y con música, esa, la música, la fiel amiga. El recordatorio de Dios que hay algo más en el universo además de nosotros. Y una vez que podamos tener dicha libertad en las manos, y poder tocarla, sentir como es de materia, como su masa tiene volumen y peso, sentir su forma, pero a la vez no sentir nada de eso, no asesinarla. No asesinar a la libertad. Sino que cuidarla, porque aunque nosotros podemos llegar a morir en algún momento, esta libertad que fue de nuestra pertenencia nunca morirá. Saber que somos lo mejor del mundo desde siempre, darnos cuentas de lo que significamos para nosotros mismos siendo un poco egoístas. Decirnos: "Sos lo mejor del mundo". Dar todo por los demás, y a la vez dar todo por nosotros. Pero mientras podamos, salvemos a todos, salvemos a nosotros mismos porque tenemos nuestra libertad. Esa libertad que, aunque la pague con golpes, no la cambiaría. Yo tengo mi libertad. 

jueves, 26 de julio de 2012

My damn bladder


20 años cumplía mi hermano, y yo, como tal antisocial de mierda que soy, no me quedé en la fiesta por la noche, solo en la cena con los familiares. Una vez que estos se fueron, comenzaron a llegar otros, pero eran jóvenes, con una que otra botella de alcohol en la mano. Los podía ver desde mi ventana. 
Pasadas ya las 2 de la madrugada y yo sin poder dormir, me dieron ganas de ir al baño. Yo y mi vejiga. Caminé lentamente hasta el baño, para que ninguno de los jóvenes (y guapos) compañeros de mi hermano que pudieran conocerme, me vean, o saluden, o algo. Llegué al baño, hice mis necesidades, apagué la luz y cerré la puerta. Saliendo ya del baño, mi suerte cambió.

- Je, hola Casta. Perdón, ¿Te lastimé? - (Me había pisado el dedo chiquito del pie y estaba descalza, me lastimó bastante).
- Nah, no pasa nada. Hola Jules, mmhm, ¿Cómo andás? -
- Bien, buscaba el baño, estás linda... - 

¿¡¿Me estaba tomando el pelo?!? Estaba despeinada y con pijamas, ¿¡¿Cómo puedo estar linda así?!?... No contesté, me fui caminando hasta mi pieza, y me encerré, me tapé toda la cabeza y me puse los auriculares para no escuchar nada. Esa noche no quería escuchar nada, no quería sentir nada. Si no quedaba opción y si o si tendría que encontrarme a alguien fuera de mi habitación en la noche del cumpleaños de mi hermano, hubiera elegido a cualquier persona menos a Julián. Siempre me dio vergüenza estar cerca de él. Tal vez porque cuando éramos chicos y nos juntábamos a veces con mi hermano no me trataba como una chica se merece, creo yo, aunque la verdad no sé porqué no quería verlo. Era algo que me hacía mal, y quedé más estúpida de lo que ya soy al no contestar nada y volver a mi pieza, pero no pude remediarlo y así va a quedar la situación sin concluir o cambiar.
Pasaron los minutos e intenté quitarme los auriculares para escuchar si ya no había música afuera, pero me aturdí más al escuchar que la música estaba más fuerte aún, qué bazofia.
Golpearon la puerta. No sabía si abrir, no sabía quién era, opté por acostarme y hacerme la dormida, pero esta persona seguía golpeando, y no paraba de golpear.

- Casti, abrime dale. Estás despierta, te vi por la cerradura. (Ni privacidad tenía, me estaban espiando, ¿Por qué lo hacían? Ni siquiera estaba molestando, ni siquiera se sentía mi presencia)
- ¿Quién es?... - Pregunté.
- Dale, no te hagas Cast. Soy Jules, abrime, te traje un pedazo de pizza, no sé si cenaste -.
Bueno, no había dejado de pensar en Julián desde momentos antes que me lo había encontrado en el baño, y el muy prostiputo apareció.
- Ya comí Jules, gracias...-
- Casta, ¿No me vas a abrir?... - Me acerqué a la puerta para poder abrirla y logré escuchar su respiración. - Quiero que sepas que vine por vos, por nada más, que descanses Cast -.

Fui más pelotuda que la vez anterior, pero me decía a mí misma que verdaderamente no quería sentir nada esa noche. Me asomé a la ventana y vi a Julián que estaba sentado, solo, mientras los demás bailaban. "Pobre mi Juli" me dije. ¿Mi? ¿¡¿MI?!? No pude haber dicho eso, estaba totalmente loca, la verdad. Él me ponía así. Lo odié, odié a Julián. Pero, es que, me trajo pizza, me dijo que estaba linda, vino por mí. Muchas cosas pasaban por mi cabeza, tenía que estar ahí con él, al menos decirle gracias por la pizza y disculparme por el incidente en la puerta del baño. Me puse zapatillas, una campera y en shorts de Bob esponja y sin corpiño salí de mi pieza. Fui lentamente por las escaleras bajando, hasta llegar al comedor. El comedor estaba lleno de pibes y minas chapando, me fui por la puerta de atrás, ya que ambas puertas (la del comedor y la de atrás) me dirigen al patio dónde estaba la bailanta. Había luces de colores que solo apuntaban a las personas que estaban bailando, entonces, fui por otro lado tomando la dirección que me llevaría a donde Jules estaba sentado. Cuando pude tomar esa dirección, ví a Julián abrazado por una chica, la cual no conocía, bastante alta, rubia. Volví a hablar conmigo misma (forever alone) diciéndome "rapidito cambia el gaucho eh!, qué idiota". Me puse mal de un momento para otro, ni tendría que haber salido de la pieza.

Volteé, para como tal perdedora volver a mi pieza a taparme la cabeza con las sábanas y ponerme los auriculares a todo volumen, y me choqué con Manu, que muy candente bailaba. Manu fue mi vecino desde que llegamos al barrio más o menos cuando yo tenía 2 años y mi hermano 7, pero siempre fue más amigo de mi hermano, aunque hubo épocas en las que jugó conmigo, en fin, Manu y Jules, que eran compañeros de clase junto con mi hermano, no se querían, siempre fueron enemigos, muchas diferencias tenían y casi siempre se peleaban por mi hermano, por quién era más amigo de él.

- Jajaja, siempre me gustaron esos shorts, ¿Casta, qué haces arriba? ¿Por qué no te divertís un rato? Veni, bailá conmigo dale... - Y me agarró de la mano llevándome a donde todos bailaban prácticamente obligándome a bailar, pero de un movimiento brusco solté mi mano y le dije "¡NO!". - Así te vas a quedar sola Casta, nunca me dejas que baile con vos, o que te invite un helado, o un café... -

Me puse peor aún. Julián y Manu, que odio que me dieron, fui corriendo hacia mi pieza, pero mientras subía las escaleras, recordé la manera en la que se encontraba Julián cuando lo vi en el patio de mi casa, y recordé también que Manu, quería bailar conmigo, Jules vino a verme, Manu y Jules se llevaban mal, quería hacer sentir mal a Julián, que mala soy pero, me hizo sentir mal él, quería vengarme de alguna forma, si Julián me veía bailar con Manu, se pondría mal, puede que eso conllevaría a una pelea, pero Julián me sacó de mis casillas esa noche. En fin, si, todo eso pensé mientras subía las escaleras.
Bajé, rápido, y Manu seguía en la misma posición bailando en la ronda de amigos, me alejo más para poder tener una visión de Julián, y veo que seguía abrazado a alguien. Agarré de la mano a Manu y le dije al oído: "Perdón... bailemos". Me tomó más fuerte de la mano y me separó del grupo:

- ¿Estás segura Casta? Mirá que si no queres no. Todo bien... - Qué considerado Manuel...
- Si Manu, bailemos -

Me llevó a otro sector, un espacio donde no había tantas personas bailando y de ahí podía ver bien a Julián, por lo tanto él a mí. Dejé de preocuparme por Jules y miré a Manu, él me estaba sonriendo, y bailaba conmigo tomados de las manos. Qué raro, no tenía vergüenza, bueno, Jules se ve que tampoco tenía vergüenza de mi, pero, no sé, notaba algo raro en los ojos celestes de Manu, me miraba con ternura, además bailaba muy bien, cada vez me agarraba más fuerte las manos y me acercaba más a él. Juro que por más de 10 minutos habría dejado de mirar a Jules y divertirme con Manu (y eso que había dicho que Julián cambiaba rápido). De repente, en un descuido, Manu me estampó un beso, duró casi un minuto, me agarraba las mejillas y las acariciaba yo no hacía nada, estaba parada quieta. Qué boba. No me podía mover, pero tampoco quería hacerlo, no quería abrir los ojos. Que beso más cálido, más bonito. Lo suspiré.
Cuando pude apartarme de su cara, de su hermosa cara, quise voltear para ver si Jules había visto la escena del beso, o si al menos seguía en ese mismo lugar abrazado por esa desconocida. Sé que explotó mi corazón y cerebro cuando, vi que esa chica seguía abrazándolo pero el abrazado, no era Juli, sino que otra persona, que estaba vestido similar a él. 
Dios mío, no lo podía creer, ¿Dónde estaba Jules? Quedé con la boca abierta, Manu me preguntó qué me pasaba pero yo con la boca abierta y con aspecto atónito no contesté, y caminando hacia atrás me fui hacia adentro, pero, nuevamente por la puerta de atrás. 
Caminando, sin saber qué pensar aún tuve que cruzar por el pasillo que conduce a las escaleras y al comedor, y ahí, estaba Jules, sentado en el piso mirando hacia abajo. Me siento junto a él...

- Jul... - Y me interrumpió.
- Casta, el otro día te escuché tocar la guitarra mientras yo estaba en la pieza de tu hermano, tocás bien... -
- Me falta mucha práctica, gracias Jules -
- ¿Sabes? Yo siempre lo que quise es eso, poder hacer algo con mi vida que tenga que ver con la música, pero lamentablemente tengo que estudiar derecho como mi viejo quiere, solo para complacerlo, pero, me gustaría que si a vos verdaderamente te gusta la música y queres dedicarte a ella, que lo hagas, y no como yo...-
- La música es mi vida, Jules, pero lo veo tan lejano, no sé -
- Casti... - Y subió su cabeza para verme - Hoy te dije que vine por vos, no me diste bola, cuando saliste afuera no sé para qué, escuché que el boludo de Manu te dijo "Así te vas a quedar sola", quiero que sepas que sé que no vas a estar sola nunca... -
- Gracias Jules, per... -
- Casta, me mudo la semana que viene, puede que no te vea más o al menos durante muchos meses, quien sabe cuándo, y lo único que quería era poder bailar con vos esta noche, nada más, solo bailar con vos, pero bueno, no se puedo, no tuve nada de vos... -
Se me llenaron los ojos de lágrimas, quise vengarme de él por algo que no hizo, y besé a Manu, fui una tonta.
- Todavía no termina la noche, mi Jules, puedo darte algo mejor que un baile... -

Las palabras de Julián me conmovieron bastante, no quería dejarlo triste, pero tampoco quería que sepa lo que había sucedido, entonces, no sé qué pasó por mi mente en ese momento, pero junté su rostro con el mío, y le di un suave beso. Espero que Jules nunca se entere que los labios que estaba besando fueron besados por Manu minutos antes, tenía miedo de eso. Y fue un beso tan lindo como el que me dio Manu, ni más ni menos, igual de lindo. Terminé de besarlo y le dije que me iba a dormir, me besó en la frente y me dijo "Hasta siempre". Supe que se iba para no volver, al menos no me había enamorado de él, pero dudaba de si él estaba enamorado de mí.
Fui despacio hasta mi pieza con la mente en blanco y totalmente fuera de lugar pensado en todo lo que había sucedido, todo lo que hice. Todo lo que hicimos. Antes de entrar a mi pieza, volví a entrar al baño. Me miré en el espejo, me vi lo fea y despeinada que estaba, pero sonreí diciéndome que si no hubiera salido al baño desde un principio, probablemente no hubiera pasado nada de lo ocurrido. Supe que esa noche pasó lo que pasó por culpa de mi maldita vejiga. 

________________

Llego a mi departamento, abro la puerta y noto que me habían tirado por debajo de la misma una carta. Estaba con la guitarra porque volvía de ensayar pero al darme cuenta que no se trataba de una boleta de agua, luz o teléfono me desesperé para poder agarrar el sobre rápido, hacía años que no recibía una carta, pero como no podía con todo porque además traía bolsas del supermercado, opté por tranquilizarme, me dije a mi misma "tranqui Casta, a el sobre no le van a salir patitas para salir corriendo, se va a quedar en su lugar" (Notarán que siempre estoy diciéndome cosas a mi misma) dejé las bolsas sobre la mesada, y la guitarra por otro lado, me agacho para juntar el sobre y me siento en el piso a leerlo.
Dentro del sobre se encontraba otro sobre pero un poco más pequeño y de color rosa pero también un papel suelto que decía:

"Hola Castita, ¡Tanto tiempo! seguro todavía no te das cuenta quién soy por esta letra, cambió mucho mi letra en estos cinco años. Quiero que sepas que, como siempre, me costó encontrarte jajaja, esquivas a todos, pero por fin pude encontrar tu dirección, ¿Todavía no sabes quién soy? jajaja. Me rio mucho, en fin, quería mandarte entradas para un concierto que voy a dar en Argentina el 4 de noviembre, te las regalo para que vayas, te doy dos, por ahí queres ir con tu novio, esposo, hijo, novia, jajaja, bueno no sé, en fin, tenés dos. Me gustaría contarte por acá como me va yendo con la banda pero me hice un tiempito para escribirte esto y poner las entradas en el sobre (que por cierto es el rosado jajaja) y mañana a la mañana poder llevarlas al correo, espero que estes bien, y espero verte ese día también. Me gustaría verte. Te quiero.
                                   Jules"
El se reía hasta cuando escribía...
No esperaba carta de él, mucho menos entradas. Ni tenía novio, esposo, hijos o novia. Pero bueno...
Cómo pasó el tiempo, cinco años sin verlo, y él, pudo hacer lo que quería, dedicarse a la música. Yo en eso estaba. Manu, que se había ido también, pero un año después y junto con mi hermano, ambos se fueron a experimentar aires nuevos como mochileros, no volví a verlos, pero si hablamos por teléfono, ahora sé que están en Canadá. De todos modos, con Manu no pasó nada más después de ese beso, ambos fuimos tontos, hicimos como que nada pasó, pero las cosas fueron mejores así. Inundaban mi cabeza imágenes que imaginaba de ese día. ¿Cómo estará Julián ahora? Si bien podía buscar imágenes en internet, prefería no hacerlo, quería verlo en persona. En fin, Jules se acordó de mi, tal vez por el lindo recuerdo que le dejé de ese beso que le dí. Tal vez si no le daba el beso no me recordaba. No le hubiese dado el beso si no lo encontraba sentado triste en el suelo. No se hubiera encontrado en el suelo si no escuchaba a Manu decirme que podía quedarme sola, Manu no me habría dicho eso si no me lo chocaba mientras estaba en el patio. No hubiera salido al patio si no veía a Jules que estaba solo, desde la ventana de mi pieza, no hubiera espiado por la ventana sin escuchar antes a Julián decirme que fue a esa fiesta por mí, no me hubiera dicho eso si no hubiera sabido que estaba en la casa pero lo supo porque me encontró en la salida del baño, no hubiera ido al baño a no ser por mi maldita vejiga. Entonces, por un día más, mi vida y pensamientos giraron en torno a las decisiones de, mi maldita vejiga.     

jueves, 19 de julio de 2012

Bleached girl


Esto lo escribí hace ya mucho tiempo, bueno, estamos hablando de un año, o algunos meses atrás, en fin, no ando bien, las cosas no están calzando pollo, ni para mi, ni para las personas que mas quiero. Muchas veces en la vida las cosas pasan sin razón y nos sentimos culpables, pero verdaderamente no lo somos, sino que somos infinitamente poderosos como para poder solucionar grandes cosas. Cosas que creemos que no tienen solución. Pero nunca debe faltar el amor en nuestros actos, si hacemos algo bueno por otra persona, es porque lo amamos y queremos lo mejor para el/ella, si hacemos algo bueno por nosotros, aún mejor porque quiere decir que nos amamos. Amor por todas partes, está bien.
Mi corazón y mi alma, por siempre, van a estar junto a vos, acompañándote en cada momento de tu vida.
Y a veces, por más que cueste, es mejor no dar palabras, no hacer ruido, poder escuchar el silencio.
Espero que les guste.

                                                                      Castaway♪


Per M, la mia Bleached girl.

Capitulo 1:

Mi madre me había llevado al hospital, que la acompañe a buscar unos papeles de la obra social, me hizo caminar veintisiete calles para llegar, con la excusa de que si tomábamos un taxi, el humo que larga este, perjudica al medio ambiente, en fin, llegué prácticamente deshidratada.
Entramos, y el clásico aroma a quirófano, las drogas mezcladas, y no se podía caminar sin chocarse con camillas de sábanas blancas manchadas, era verdaderamente asqueroso. Repugnante. 
La mujer me dijo que aguarde en la sala de espera, ella terminaría la odisea hasta llegar a la recepción donde rescataría los preciados papeles.
No soy una persona cerrada, pero no me cae bien nadie, me dijo una vez mi tía, la cual veía una vez al año, cuando viajábamos al pueblo de Seneca (Sí, Seneca Falls. Quedaba a 18 horas por vía terrestre desde mi casa) en su cumpleaños, pero igual no me afectaba, no tiendo a extrañar a los parientes. El caso es que me ocurrió algo similar, había una sala, una pequeñísima sala de prácticamente tres metros cuadrados, llena de mujeres con pañuelos en la cabeza, algunas que se creían Lady Gaga, con pelucas exóticas, y un niño, muy flaquito y pelado por cierto, que me convidó un poco de agua que tenía en una botellita. Él me preguntó si quería, y no me pude negar ya que moría de sed. Algo me llamó la atención en él, como un sentimiento de amor, ternura, desprecio, confusión, racismo, y esas puras raras esferas sentimentales que suelo tener a veces. Su madre lo retó porque había tratado con una extraña, o sea yo, al ofrecerme agua. Ella no lucía bien, tenía unas ojeras muy grandes, parecía que no había dormido por largas semanas, una mirada agotadora, fija, ojos negros, no podía mantenerse derecha, y una voz ya casi sin intensidad, que de todas formas pudo dar un fuerte grito al niño junto con una palmada en la espalda. Ver al pequeño sufrir y llorar con su flacura y desfachatez me causaron nauseas, no quería estar allí, pero quedé callada, como tal traicionera de él, y cobarde. 
Gracias al cielo vi a mi mamá volver por el angosto y oscuro pasillo del que provenía un horrible olor a comida de hospital, era señal de que ya nos íbamos, por suerte. Rápidamente me tomó de la mano, como si hubiera hecho algo malo y me arrastró hasta la salida, no pude despedirme del niño, ni siquiera saber su nombre, ni siquiera decirle gracias. Solo me quedé con su botella cargada por la mitad, la cual mi juzgadora madre me hizo tirar a la salida. Fue muy raro y rápido, mi mamá salió con la cara más extraviada que nunca, los ojos parecían perdidos en una nebulosa y me daba la impresión de que hacía un esfuerzo sobrehumano para concentrarse en caminar. No pregunté nada, nunca pregunto, no es que no me importe, sino que, se vuelve a recalcar mi cobardía y falta de madurez. Caminé callada, otras veintisiete calles más, no me correspondía emitir sonido, pues no me convenía. 
Mi madre, se llama Olivia, una mujer de unos cuarenta y siete años, se podría decir amadora de la vida, del medio ambiente, adherida a cualquier tipo de política radical, defensora de los pobres, problemática, sarcástica, y dueña de una tienda de repostería, o se podría decir de una panadería. Pensar que con eso se gana la vida, con eso nos mantiene a ambas, la verdad no tengo idea como hace, como paga todo.
Me tuvo a mí hace diecinueve años, diecinueve largos y fríos años; años anormales, demasiados adjetivos calificativos para ellos. Hubiesen sido diferente con la presencia de algunas personas, o ausencia de otras, pero a pesar de todo el vacío que sé que hay en mí, hay tres personas que hacen que pueda seguir luchando cada día, conste que no las conozco personalmente, las he visto una vez, y fue el mejor día de toda mi vida, no hablo de parientes, de amigos, ni de nadie cercano, solo de la razón de mi existir.

viernes, 13 de julio de 2012

My hero...


Too alarming now to talk about,
take your pictures down and shake it out.
Truth or consequence, say it aloud,
use that evidence, race it around.
There goes my hero,
watch him as he goes.
There goes my hero,
he's ordinary.
Don't the best of them bleed it out,
while the rest of them peter out.
Truth or consequence, say it aloud,
use that evidence, race it around.
There goes my hero,
watch him as he goes.
There goes my hero,
he's ordinary.
Kudos my hero leaving all the best,
you know my hero, the one that's on
There goes my hero,
watch him as he goes.
There goes my hero,
he's ordinary...


jueves, 5 de julio de 2012

Surfin Bird


Well everybody's heard about the bird...


Bird, bird, bird, bird is the word. Well the bird, bird, bird, bird is the word.
Bird, bird, bird, bird is the word. Well the bird, bird, bird, bird is the word.
Well the bird, bird, bird, bird is the word.
Well the bird, bird, bird, bird is the word.
Bird, bird, bird, bird is the word. Well the bird, bird, bird, bird is the word.


Don't you know about the bird? Well everybody knows that the bird is a word.



Bird, bird, bird, bird is the word. Well the bird, bird, bird, bird is the word.
Bird, bird, bird, bird is the word. Well the bird, bird, bird, bird is the word.
Well the bird, bird, bird, bird is the word.
Well the bird, bird, bird, bird is the word.
Bird, bird, bird, bird is the word. Well the bird, bird, bird, bird is the word.



Don't you know about the bird? Well everybody knows that the bird is a word. 
Well the bird, bird, bird is the word, well the...


Well everybody's heard about the bird...


Bird, bird, bird, bird is the word. Well the bird, bird, bird, bird is the word.
Bird, bird, bird, bird is the word. Well the bird, bird, bird, bird is the word.
Well the bird, bird, bird, bird is the word.
Well the bird, bird, bird, bird is the word.
Bird, bird, bird, bird is the word. Well the bird, bird, bird, bird is the word.


Don't you know about the bird? Well everybody knows that the bird is a word. 
Well the bird, bird, bird is the word, well the...


Surfin Bird lkajdlsakjdñslkjdañlkdjañlksjdlñadlkfjeoiwfjdlkcn dljfldkflkfñlkjflkjñlkfjñlakklajfa...
Apapapapapapapapapapa papamamapapamamamapapa...
MAMA PAPA MAMAMA PAPA MAMA PAPA MAMAMA PAPA MAMA PAPA MAMAMA PAPA.
MAMA PAPA MAMAMA PAPA MAMA PAPA MAMAMA PAPA MAMA PAPA MAMAMA PAPA.
MAMA PAPA MAMAMA PAPA MAMA PAPA MAMAMA PAPA MAMA PAPA MAMAMA PAPA.
MAMA PAPA MAMAMA PAPA MAMA PAPA MAMAMA PAPA MAMA PAPA MAMAMA PAPA.
MAMA PAPA MAMAMA PAPA MAMA PAPA MAMAMA PAPA MAMA PAPA MAMAMA PAPA.


Don't you know about the bird? Well everybody knows that the bird is a word...