jueves, 26 de julio de 2012

My damn bladder


20 años cumplía mi hermano, y yo, como tal antisocial de mierda que soy, no me quedé en la fiesta por la noche, solo en la cena con los familiares. Una vez que estos se fueron, comenzaron a llegar otros, pero eran jóvenes, con una que otra botella de alcohol en la mano. Los podía ver desde mi ventana. 
Pasadas ya las 2 de la madrugada y yo sin poder dormir, me dieron ganas de ir al baño. Yo y mi vejiga. Caminé lentamente hasta el baño, para que ninguno de los jóvenes (y guapos) compañeros de mi hermano que pudieran conocerme, me vean, o saluden, o algo. Llegué al baño, hice mis necesidades, apagué la luz y cerré la puerta. Saliendo ya del baño, mi suerte cambió.

- Je, hola Casta. Perdón, ¿Te lastimé? - (Me había pisado el dedo chiquito del pie y estaba descalza, me lastimó bastante).
- Nah, no pasa nada. Hola Jules, mmhm, ¿Cómo andás? -
- Bien, buscaba el baño, estás linda... - 

¿¡¿Me estaba tomando el pelo?!? Estaba despeinada y con pijamas, ¿¡¿Cómo puedo estar linda así?!?... No contesté, me fui caminando hasta mi pieza, y me encerré, me tapé toda la cabeza y me puse los auriculares para no escuchar nada. Esa noche no quería escuchar nada, no quería sentir nada. Si no quedaba opción y si o si tendría que encontrarme a alguien fuera de mi habitación en la noche del cumpleaños de mi hermano, hubiera elegido a cualquier persona menos a Julián. Siempre me dio vergüenza estar cerca de él. Tal vez porque cuando éramos chicos y nos juntábamos a veces con mi hermano no me trataba como una chica se merece, creo yo, aunque la verdad no sé porqué no quería verlo. Era algo que me hacía mal, y quedé más estúpida de lo que ya soy al no contestar nada y volver a mi pieza, pero no pude remediarlo y así va a quedar la situación sin concluir o cambiar.
Pasaron los minutos e intenté quitarme los auriculares para escuchar si ya no había música afuera, pero me aturdí más al escuchar que la música estaba más fuerte aún, qué bazofia.
Golpearon la puerta. No sabía si abrir, no sabía quién era, opté por acostarme y hacerme la dormida, pero esta persona seguía golpeando, y no paraba de golpear.

- Casti, abrime dale. Estás despierta, te vi por la cerradura. (Ni privacidad tenía, me estaban espiando, ¿Por qué lo hacían? Ni siquiera estaba molestando, ni siquiera se sentía mi presencia)
- ¿Quién es?... - Pregunté.
- Dale, no te hagas Cast. Soy Jules, abrime, te traje un pedazo de pizza, no sé si cenaste -.
Bueno, no había dejado de pensar en Julián desde momentos antes que me lo había encontrado en el baño, y el muy prostiputo apareció.
- Ya comí Jules, gracias...-
- Casta, ¿No me vas a abrir?... - Me acerqué a la puerta para poder abrirla y logré escuchar su respiración. - Quiero que sepas que vine por vos, por nada más, que descanses Cast -.

Fui más pelotuda que la vez anterior, pero me decía a mí misma que verdaderamente no quería sentir nada esa noche. Me asomé a la ventana y vi a Julián que estaba sentado, solo, mientras los demás bailaban. "Pobre mi Juli" me dije. ¿Mi? ¿¡¿MI?!? No pude haber dicho eso, estaba totalmente loca, la verdad. Él me ponía así. Lo odié, odié a Julián. Pero, es que, me trajo pizza, me dijo que estaba linda, vino por mí. Muchas cosas pasaban por mi cabeza, tenía que estar ahí con él, al menos decirle gracias por la pizza y disculparme por el incidente en la puerta del baño. Me puse zapatillas, una campera y en shorts de Bob esponja y sin corpiño salí de mi pieza. Fui lentamente por las escaleras bajando, hasta llegar al comedor. El comedor estaba lleno de pibes y minas chapando, me fui por la puerta de atrás, ya que ambas puertas (la del comedor y la de atrás) me dirigen al patio dónde estaba la bailanta. Había luces de colores que solo apuntaban a las personas que estaban bailando, entonces, fui por otro lado tomando la dirección que me llevaría a donde Jules estaba sentado. Cuando pude tomar esa dirección, ví a Julián abrazado por una chica, la cual no conocía, bastante alta, rubia. Volví a hablar conmigo misma (forever alone) diciéndome "rapidito cambia el gaucho eh!, qué idiota". Me puse mal de un momento para otro, ni tendría que haber salido de la pieza.

Volteé, para como tal perdedora volver a mi pieza a taparme la cabeza con las sábanas y ponerme los auriculares a todo volumen, y me choqué con Manu, que muy candente bailaba. Manu fue mi vecino desde que llegamos al barrio más o menos cuando yo tenía 2 años y mi hermano 7, pero siempre fue más amigo de mi hermano, aunque hubo épocas en las que jugó conmigo, en fin, Manu y Jules, que eran compañeros de clase junto con mi hermano, no se querían, siempre fueron enemigos, muchas diferencias tenían y casi siempre se peleaban por mi hermano, por quién era más amigo de él.

- Jajaja, siempre me gustaron esos shorts, ¿Casta, qué haces arriba? ¿Por qué no te divertís un rato? Veni, bailá conmigo dale... - Y me agarró de la mano llevándome a donde todos bailaban prácticamente obligándome a bailar, pero de un movimiento brusco solté mi mano y le dije "¡NO!". - Así te vas a quedar sola Casta, nunca me dejas que baile con vos, o que te invite un helado, o un café... -

Me puse peor aún. Julián y Manu, que odio que me dieron, fui corriendo hacia mi pieza, pero mientras subía las escaleras, recordé la manera en la que se encontraba Julián cuando lo vi en el patio de mi casa, y recordé también que Manu, quería bailar conmigo, Jules vino a verme, Manu y Jules se llevaban mal, quería hacer sentir mal a Julián, que mala soy pero, me hizo sentir mal él, quería vengarme de alguna forma, si Julián me veía bailar con Manu, se pondría mal, puede que eso conllevaría a una pelea, pero Julián me sacó de mis casillas esa noche. En fin, si, todo eso pensé mientras subía las escaleras.
Bajé, rápido, y Manu seguía en la misma posición bailando en la ronda de amigos, me alejo más para poder tener una visión de Julián, y veo que seguía abrazado a alguien. Agarré de la mano a Manu y le dije al oído: "Perdón... bailemos". Me tomó más fuerte de la mano y me separó del grupo:

- ¿Estás segura Casta? Mirá que si no queres no. Todo bien... - Qué considerado Manuel...
- Si Manu, bailemos -

Me llevó a otro sector, un espacio donde no había tantas personas bailando y de ahí podía ver bien a Julián, por lo tanto él a mí. Dejé de preocuparme por Jules y miré a Manu, él me estaba sonriendo, y bailaba conmigo tomados de las manos. Qué raro, no tenía vergüenza, bueno, Jules se ve que tampoco tenía vergüenza de mi, pero, no sé, notaba algo raro en los ojos celestes de Manu, me miraba con ternura, además bailaba muy bien, cada vez me agarraba más fuerte las manos y me acercaba más a él. Juro que por más de 10 minutos habría dejado de mirar a Jules y divertirme con Manu (y eso que había dicho que Julián cambiaba rápido). De repente, en un descuido, Manu me estampó un beso, duró casi un minuto, me agarraba las mejillas y las acariciaba yo no hacía nada, estaba parada quieta. Qué boba. No me podía mover, pero tampoco quería hacerlo, no quería abrir los ojos. Que beso más cálido, más bonito. Lo suspiré.
Cuando pude apartarme de su cara, de su hermosa cara, quise voltear para ver si Jules había visto la escena del beso, o si al menos seguía en ese mismo lugar abrazado por esa desconocida. Sé que explotó mi corazón y cerebro cuando, vi que esa chica seguía abrazándolo pero el abrazado, no era Juli, sino que otra persona, que estaba vestido similar a él. 
Dios mío, no lo podía creer, ¿Dónde estaba Jules? Quedé con la boca abierta, Manu me preguntó qué me pasaba pero yo con la boca abierta y con aspecto atónito no contesté, y caminando hacia atrás me fui hacia adentro, pero, nuevamente por la puerta de atrás. 
Caminando, sin saber qué pensar aún tuve que cruzar por el pasillo que conduce a las escaleras y al comedor, y ahí, estaba Jules, sentado en el piso mirando hacia abajo. Me siento junto a él...

- Jul... - Y me interrumpió.
- Casta, el otro día te escuché tocar la guitarra mientras yo estaba en la pieza de tu hermano, tocás bien... -
- Me falta mucha práctica, gracias Jules -
- ¿Sabes? Yo siempre lo que quise es eso, poder hacer algo con mi vida que tenga que ver con la música, pero lamentablemente tengo que estudiar derecho como mi viejo quiere, solo para complacerlo, pero, me gustaría que si a vos verdaderamente te gusta la música y queres dedicarte a ella, que lo hagas, y no como yo...-
- La música es mi vida, Jules, pero lo veo tan lejano, no sé -
- Casti... - Y subió su cabeza para verme - Hoy te dije que vine por vos, no me diste bola, cuando saliste afuera no sé para qué, escuché que el boludo de Manu te dijo "Así te vas a quedar sola", quiero que sepas que sé que no vas a estar sola nunca... -
- Gracias Jules, per... -
- Casta, me mudo la semana que viene, puede que no te vea más o al menos durante muchos meses, quien sabe cuándo, y lo único que quería era poder bailar con vos esta noche, nada más, solo bailar con vos, pero bueno, no se puedo, no tuve nada de vos... -
Se me llenaron los ojos de lágrimas, quise vengarme de él por algo que no hizo, y besé a Manu, fui una tonta.
- Todavía no termina la noche, mi Jules, puedo darte algo mejor que un baile... -

Las palabras de Julián me conmovieron bastante, no quería dejarlo triste, pero tampoco quería que sepa lo que había sucedido, entonces, no sé qué pasó por mi mente en ese momento, pero junté su rostro con el mío, y le di un suave beso. Espero que Jules nunca se entere que los labios que estaba besando fueron besados por Manu minutos antes, tenía miedo de eso. Y fue un beso tan lindo como el que me dio Manu, ni más ni menos, igual de lindo. Terminé de besarlo y le dije que me iba a dormir, me besó en la frente y me dijo "Hasta siempre". Supe que se iba para no volver, al menos no me había enamorado de él, pero dudaba de si él estaba enamorado de mí.
Fui despacio hasta mi pieza con la mente en blanco y totalmente fuera de lugar pensado en todo lo que había sucedido, todo lo que hice. Todo lo que hicimos. Antes de entrar a mi pieza, volví a entrar al baño. Me miré en el espejo, me vi lo fea y despeinada que estaba, pero sonreí diciéndome que si no hubiera salido al baño desde un principio, probablemente no hubiera pasado nada de lo ocurrido. Supe que esa noche pasó lo que pasó por culpa de mi maldita vejiga. 

________________

Llego a mi departamento, abro la puerta y noto que me habían tirado por debajo de la misma una carta. Estaba con la guitarra porque volvía de ensayar pero al darme cuenta que no se trataba de una boleta de agua, luz o teléfono me desesperé para poder agarrar el sobre rápido, hacía años que no recibía una carta, pero como no podía con todo porque además traía bolsas del supermercado, opté por tranquilizarme, me dije a mi misma "tranqui Casta, a el sobre no le van a salir patitas para salir corriendo, se va a quedar en su lugar" (Notarán que siempre estoy diciéndome cosas a mi misma) dejé las bolsas sobre la mesada, y la guitarra por otro lado, me agacho para juntar el sobre y me siento en el piso a leerlo.
Dentro del sobre se encontraba otro sobre pero un poco más pequeño y de color rosa pero también un papel suelto que decía:

"Hola Castita, ¡Tanto tiempo! seguro todavía no te das cuenta quién soy por esta letra, cambió mucho mi letra en estos cinco años. Quiero que sepas que, como siempre, me costó encontrarte jajaja, esquivas a todos, pero por fin pude encontrar tu dirección, ¿Todavía no sabes quién soy? jajaja. Me rio mucho, en fin, quería mandarte entradas para un concierto que voy a dar en Argentina el 4 de noviembre, te las regalo para que vayas, te doy dos, por ahí queres ir con tu novio, esposo, hijo, novia, jajaja, bueno no sé, en fin, tenés dos. Me gustaría contarte por acá como me va yendo con la banda pero me hice un tiempito para escribirte esto y poner las entradas en el sobre (que por cierto es el rosado jajaja) y mañana a la mañana poder llevarlas al correo, espero que estes bien, y espero verte ese día también. Me gustaría verte. Te quiero.
                                   Jules"
El se reía hasta cuando escribía...
No esperaba carta de él, mucho menos entradas. Ni tenía novio, esposo, hijos o novia. Pero bueno...
Cómo pasó el tiempo, cinco años sin verlo, y él, pudo hacer lo que quería, dedicarse a la música. Yo en eso estaba. Manu, que se había ido también, pero un año después y junto con mi hermano, ambos se fueron a experimentar aires nuevos como mochileros, no volví a verlos, pero si hablamos por teléfono, ahora sé que están en Canadá. De todos modos, con Manu no pasó nada más después de ese beso, ambos fuimos tontos, hicimos como que nada pasó, pero las cosas fueron mejores así. Inundaban mi cabeza imágenes que imaginaba de ese día. ¿Cómo estará Julián ahora? Si bien podía buscar imágenes en internet, prefería no hacerlo, quería verlo en persona. En fin, Jules se acordó de mi, tal vez por el lindo recuerdo que le dejé de ese beso que le dí. Tal vez si no le daba el beso no me recordaba. No le hubiese dado el beso si no lo encontraba sentado triste en el suelo. No se hubiera encontrado en el suelo si no escuchaba a Manu decirme que podía quedarme sola, Manu no me habría dicho eso si no me lo chocaba mientras estaba en el patio. No hubiera salido al patio si no veía a Jules que estaba solo, desde la ventana de mi pieza, no hubiera espiado por la ventana sin escuchar antes a Julián decirme que fue a esa fiesta por mí, no me hubiera dicho eso si no hubiera sabido que estaba en la casa pero lo supo porque me encontró en la salida del baño, no hubiera ido al baño a no ser por mi maldita vejiga. Entonces, por un día más, mi vida y pensamientos giraron en torno a las decisiones de, mi maldita vejiga.     

No hay comentarios:

Publicar un comentario