Entonces, la serendipia ocurrió y los momentos junto a tu ser se volvieron sempiternos.
Esto es inefable, va a morir conmigo.
Etéreo, como tu piel, como tu voz verdeagua.
Tan mondo como el agua pura, y acendrado como el corazón de un niño.
Me transformó en bonhomía.
Una ataraxia que planeo sentir por siempre, si tengo tu permiso.
¿Me lo permitís?
No hay comentarios:
Publicar un comentario