Para María...
Ja. Lo recuerdo como si fuera ayer. Esas
locuras de adolescentes. Que tonta era. Que viva, en realidad. Bueno, no sé,
todos cometemos errores, supongo, así que hoy por hoy no interesa mucho lo que
hice, pero la verdad es que es muy gracioso, y excitante a la vez, Diego era
muy guapo, no me
arrepiento de nada de lo que hice, es como un recuerdo inmune de él que está en
mi mente. Por Dios. Soy una tonta en verdad. ¿Que será de su
vida? ¿Se habrá casado? ¿Tendrá hijos? Tal vez anda de bar en bar, de prostíbulo
en prostíbulo, mientras yo acá, escribiendo esto, gracias a un tiempito
que me hice entre poner a lavar la ropa y esperar que el lavarropas termine de
dar vueltas para poder ir a colgarlas. Me cuesta mucho usar este tipo de máquina,
es solo gracias a mi hijo que me enseño un poco como usar. Yo tengo un hijo, y
Diego seguro que anda viviendo la vida loca.
Hasta
tal vez Hugh Hefner lo nombro como sucesor. Bueno, mejor no pensar en eso. Ya
no puedo ser conejita, ahora soy madre y lamentablemente sería
una vergüenza para mi hijo que su madre salga desnuda en portadas de revistas,
y algo malo para mi esposo. Igual, tengo que dejar de soñar, no
creo que el "FOTOYOS" pueda disimular toda esta celulitis que tengo
hoy a mis 36 años.
Pasaron
ya 20 años de la última vez que lo vi, nunca me voy a olvidar de él, es obvio
que mi esposo y mi hijo son mi vida, cada uno es el amor de mi vida. Pero
Diego lo fue en ese entonces, y creo que fue más que eso. Me hizo sentir como
siempre me hubiese querido sentir, y como me gustaría sentirme ahora pero ya
hice las cosas que creí correctas, ya me case. Aunque... ¡Como me gustaría
regresar el tiempo atrás!
Es
ese recuerdo, creo que si busco bien por las esquinas de mi casa, y de mi mente
sobre todo, voy a poder encontrar ese papel donde hicimos el compromiso
de diez días. Así lo llamamos "Compromiso de diez días". Supongo que
no lo pensamos mucho. Yo había conocido a Diego un martes en el cumpleaños de su
prima, que para entonces era mi amiga Natalia, recuerdo que ella nos presento y
hubo química de inmediato, pero los dos fuimos demasiado
tontos como para no comernos la boca en ese instante, ambos fuimos despacio, sabíamos
que el tiempo era nuestro y que debíamos hacer las
cosas bien para no desaprovecharlo. Como me gustaba. Tenía labios gruesos, era
moreno, pero lo más genial era su encantadora y atrapante sonrisa que siempre
me hipnotizaba. Recuerdo que me encontré más de una vez pensando en su sonrisa,
que loco todo. Diego puto.
Nos
pasamos los números de teléfonos, y el viernes siguiente a ese martes me escribió,
me mando un texto diciéndome que no dejo de pensar en mí durante todas
esas horas que separaron al martes del viernes, y que en verdad quería verme,
que en verdad le gustaba. Yo no estaba emocionada, estaba SUPERVENTILADA, creo
que cuando recibí ese mensaje me hice pis. No me di cuenta de mis actos en ese
momento, hasta tal vez creo que cantaba "Ay amooooooor divino"
mientras me duchaba horas después, fue épico. Arreglamos para vernos al día
siguiente, sábado, en el bar donde su papa trabajaba "Do Cie Coffe
Bar". Me encantaba ir a ese lugar, el café era el más rico de todos (después
del de mi mama) y más me gusto la idea al saber que era de su papa. Café
gratis. Perdón, café del Do Cie Coffe Bar, gratis.
Llego
el sábado, el encuentro era a las 19:00 hs. y recuerdo que más o menos a las
dos de la tarde entre a bañarme, me depile, me seque el cabello, me lo planche,
me pinte las uñas, y después lo más complicado... ELEGIR QUE PONERME. Tenía
mucha ropa, tengo mucha ropa, pero casi siempre uso lo mismo. Siempre fui de
usar pantalones o calzas deportivas y remeras holgadas, pero mi mama me dijo
que por esa ocasión, podría usar un vestido que era de ella, era simple, para
una tarde de verano, y como yo era simple, me iba a quedar bien. Y así fue. Por
primera vez me sentí linda. Me acepte. No parecía una marimacho (en
realidad nunca parecí una marimacho), estaba BIEN. Acorde con la personalidad
de Diego.
Mientras
iba a en colectivo, creo que me imagine las cosas más locas que podía haber
ocurrido. El recostado sobre mis piernas y yo acariciando su pelo. Yo acostada
y el sobre mi pecho, cada tanto dándome un beso en frente. Pero mas allá de
eso, tal vez no suceda nada, tal vez sea una charla, y tanta producción fue en
vano. Tantas cosas pasaban por mi cabeza en ese momento, cada vez estoy más
loca.
Llegue
al bar, y antes de entrar lo vi sentado en una mesita para dos que daba a la
ventana, sin nada para tomar, solo observando el servilletero. Entre, lo salude
con un beso en la mejilla, y él me devolvió el saludo con un beso en la
mejilla, pero un poco más cerca de la boca. Fue un momento interesante. Me senté,
me convido un café, me dijo que como su papa sabía que iba a traer a una chica,
(muy linda jajaja) hizo uno de sus mejores tipos de café. Que emoción. Qué
especial era para Diego. El me hablo, HABLO MUCHO, pero me encantaba
escucharlo, aunque miraba su boca, quería saber el momento en el que iba a
salir un beso de ella dirigido a la mía. Pero tenía que concentrarme. Yo también
hable de mi vida, de mis amigos, nos dijimos las fechas de nuestros cumpleaños,
las cosas que nos gustaban y que no. Un ping pong de preguntas y respuestas
luego.
Pasaron
más de 2 horas que estuvimos ahí, y quedamos callados por un momento, me
dijo:
-
Mari, te propongo algo...-
-Dale...-
Pensé que íbamos a ser novios de ahí en adelante, pero tenía que dejar que
hable.
-Esto
es algo que siempre quise hacer, pero no se dio la oportunidad, ni la chica
deseada, me gustaría saber si vos lo sos, así que si esta dispuesta, hagámoslo-
-Em...mostrame
un poco, explicame mejor y si, dale, hagámoslo, aunque no sé que es-
-Se
llama "Compromiso de diez días", lo escribí hace dos años, consiste
en hacer diferentes cosas por diez días, cada día una cosa diferente, con la
chica que me gusta, si todo sale bien, probablemente ella sea mi novia... ¿Te
parece?-
Casi
estallo de bronca ¿Por qué tenía que hacer eso conmigo? Pero lo deje pasar, no podía
enojarme con él. Acepte. Me mostro el papel amarillento que decía.
"Compromiso de
diez días"
Día
1: Tomar un café en Do Cie Coffe Bar.
Día
2: Ir a ver una película al cine. Alguna que nos guste a ambos.
Día
3: Por primera vez salir de la mano a la calle, sin soltarnos ningún momento.
Día
4: Que ella me cocine.
Día
5: Que yo cocine para ella.
Día
6: Salir a bailar.
Día
7: Besarnos por primera vez.
Día
8: Vernos desnudos por primera vez.
Día
9: Día para pensar que decir el...
Día
10: (continuación del día 9) decirnos todas las cosas que sentimos cara a cara,
y decidir si ser novios o no.
Me
encanto, no podía ser una mejor idea. Supuse que el día 1 ya había
transcurrido, era ese sábado, entonces, iríamos por el día 2. El domingo
siguiente me llevo al cine, me acuerdo que vimos "Pollitos en fuga". Creímos
que iba a ser buena pero fue la peor película que ambos habíamos visto en
nuestras vidas, nos terminamos riendo después, la pasamos bien. Que película de
mierda.
Lunes,
día 3: El me espero al salir de la escuela, me llevaría de nuevo a Do Cie Cofee
Bar, el bar de su papa, pero esta vez, tendríamos que ir de la mano, sin
soltarnos en ningún momento. Empezamos a caminar, y me agarro de la mano,
recuerdo que fue cuando mas odie a mi cuerpo por transpirar tanto, y eso que no
hacía mucho calor. Que nervios, el también transpiraba, pero se lo veía
tranquilo. No sé como hacía. Llegamos al bar y me soltó la mano, me dijo que le
pareció divertido y a la vez le gusto, que tuvo éxito el día 3.
El
martes seria el día 4, TENÍA QUE COCINARLE. Fui a su casa, me dijo que quería
comer milanesas, que era su comida favorita, así que tuve que fritarle 4
milanesas ¡SE COMIO 4 MILANESAS! y eran súper grandes, nunca me voy a olvidar
porque después de comer las4 eructo muy fuerte, fue gracioso. Es raro
enamorarse de un eructo, pero a mí me resulto divertido, es hombre, eso no podía
cambiar. Cada vez me enamoraba más. Me dijo que era buena cocinera, que le
cocinara milanesas por siempre. Me reí, me sonroje. Que tonta.
Día
5: El tenia que cocinarme a mí, en su casa de nuevo. Me hizo pizza, mi comida
favorita, pero fue raro, porque el queso no estaba derretido y la masa no
estaba bien hecha, así que le dije que no se dedique a la cocina, le di un beso
en la mejilla y pedimos una pizza por teléfono. Eructo de nuevo.
Día
6: Salir a bailar, como era jueves, decidimos posponer el día seis para
el sábado, entonces podíamos ir a un boliche. Me acuerdo que me llevo a un club
que no estaba muy de moda, pero no se llenaba tanto, pasaban rock and roll de
los años `50. Fue una noche espectacular, el bailaba muy bien, y a mí me
encantaba hacerlo, creo que nos conectamos al ritmo de Jailhouse Rock. Elvis
ilumino mi noche. El dia 7 tendría que haber sido el domingo, pero falleció uno
de sus tíos, dijo que lo perdonara, que no me podía ver, pero que para el lunes
iba a estar disponible. No quería ir al velorio de su tío, porque no le gustaba
tener la imagen de él en un cajón, pero que fue por compromiso, y para
acompañar a su tía y a sus primas.
Creo
que guarde como 5 labiales en mi bolsillo para ese día, eran las 18:00 hs. Toco
el timbre de salida de la escuela, salí y el, esperándome en frente. Que
felicidad verlo. Caminamos de la mano, que era algo común, hasta el bar. No
entramos y me estampo un beso en la boca, duro como 2 minutos. Sentí como su
lengua intentaba entrar en mi boca, pero yo no dejaba, había besado a chicos,
pero quería que con el no fuera un beso de lengua estrictamente, sino algo que pudiéramos
disfrutar. Me dejo de besar, y lo volví a ver. Sonreí, me sonrió y me dio otro
beso. Esta vez sí deje que la lengua entre, fue muy lindo, fue el mejor beso
que me dieron hasta ahora, ni los de mi esposo lo superan. Fueron minutos
eternos que no quería que se acaben, entramos al bar, y estábamos muy unidos,
nos dábamos picos cada dos segundos, y nunca nos soltamos las manos. A las
20:00 me acompaño a mi casa, y me despidió con otro de sus besos fogosos.
Día
8: Que día más difícil ¿Por qué escribió para hacer el día 8? De todos modos,
con tal de estar con él, de saber que me ama, y de que el sepa que yo lo amo,
estaba dispuesta a cualquier cosa, hasta de desnudarme.
Estábamos
en su pieza, escuchando un disco de Pink Floyd, le gustaba mucho esa banda, a
la cual nunca le encontré sentido, hasta el día de hoy. Siempre fui de escuchar
rock nacional, me gusta mucho. No entiendo ingles, de hecho, apenas entiendo
español. Y me pregunto unas 89738374192 veces si en verdad quería hacerlo, si
no iba a morir mientras me sacaba la remera. Le dije que no. Le pregunte si se había
bañado, como contesto que no, le propuse que nos bañemos juntos.
Ya
nos encontrábamos los dos bajo la ducha, yo desnuda, con mis senos pequeños y
mi NO gran trasero, siempre fui chiquita, soy chiquita. Y el también,
completamente desnudo, aunque no me atrevía a mirar su partes intimas, me moría
de vergüenza, pero me dije a mi misma "que más da, lo amo", y nos
empezamos a mojar, el me enjabonaba la espalda, y yo su pecho, así estuvimos un
rato, nos reímos, nos besamos, nos miramos, salimos y nos cambiamos. Nos
acostamos en su cama, miramos el techo, y él me dijo que si era por él, ni
siquiera necesitaría el día 9 para pensar que decir el día 10, porque ya sabía
lo que quería. Que era la mujer de su vida. Que en serio lucharía por mí. Nunca
me sentí más especial. Termino la conversación con un:
-María...
¿Queres ser mi novia?-
No
conteste nada, lo bese, un largo beso, prácticamente de media hora. Nos dimos
otros besos cortos más y me acompaño a mi casa. Estaba bien, los planetas se
alinearon para mí. Soy el colmo de los colmos por haber pensado así, pero era
completamente feliz. Como lo amaba. Como me amaba.
Y
bueno, pobre de mí. Y pobre de él, tal vez hubiéramos sido felices si no me
hubiera dicho dos días después de que empezáramos a ser novios, que él y su
padre se irían a vivir a España. Recuerdo que le tire un par de cosas que
estaban a la vista, y nada, fue todo, le dije que no me podía dejar, y que si
estaba dispuesto a irse, no lo quería ver nunca más. Se fue, y así sucedió, no
lo vi nunca más, y ya pasaron 20 años.
Mis
mayores recuerdos, los más lindos son de esas dos semanas, dentro de ellas los
diez días, ese compromiso que hicimos. En vano. Se fue. Me dejo. Pobre de mí,
de nuevo. Aunque, estoy muy feliz por tener a mi hijo y a mi esposo, pero
bueno, como dije antes, estaría bueno retroceder el tiempo. Y encontrar a
Diego, irme a España con él, ser felices, de la mano, en un café, bañándonos
desnudos, cocinando mal, eructando y viendo pollitos en fuga. No fue un tiempo
malo, porque el recuerdo de lo que viví con Diego es lo que hoy me mantiene
viva. No me voy a preocupar en buscarlo, seguro ya se olvido de mí, no sé si me
arrepiento de haberlo conocido, o no, pero lo que se y digo con certeza es que
cambiaria TODO en mi vida porque de nuevo, pueda ver su bella sonrisa...