domingo, 24 de junio de 2012

We are not alone

No sos el único que se siente solo,
puedo entender lo que pasa por tu cabeza.
No escribís libertad, me hacés reir un poco,
que paren de caer lagrimas de tus ojos.

Ahora dejá de hablar sobre tu ego e inmadurez,
así vas a entender que no estás tan solo.
Te invito a que riamos juntos un poco más,
corramos lejos, donde nadie nos pueda encontrar.

Miremos la orilla del camino y busquemos algún sentido,
y así perder el control, nos encontramos solos.
Tenés tiempo para ver, para confiar y creer, pero
perdamos el control un poco, por fin estamos solos.

martes, 19 de junio de 2012

Just Breathe


Si, entiendo que cada vida debe terminar. Como vinimos nos tenemos que ir. Yo soy un hombre con suerte, que tiene dos manos, las cuales amo mucho.
Algunas personas solo tienen una mano. Y algunas otras no tienen ninguna.


Quédate conmigo. Respiremos.


Practico pecados, los cuales nunca me van a dejar ganar. Pero después de todo, tan solo soy un ser humano más.
No quiero lastimar, hay mucho en este mundo que puede hacerme sangrar.


Quédate conmigo. Eres todo lo que puedo ver.


¿Dije que te necesito?
¿Dije que te quiero conmigo?
Oh, si no lo hice. Soy un tonto, como ves.
Nadie sabe esto más que yo.


Me digo todos los días, cada vez que veo tu rostro: Todo lo que diste, y la nada que recibiste. Nada recibiste, y  todo lo diste.


¿Dije que te necesito?
¿Dije que te quiero conmigo?
Oh, si no lo hice. Soy un tonto, como ves.
Nadie sabe esto más que yo.


Nada recibiste y todo lo diste. Abrázame hasta que muera, y nos encontraremos en el otro lado.

sábado, 9 de junio de 2012

Drums and Drumsticks

Capítulo 4:

Fue amor a primera vista. Tenía mi batería. Tenía 23 años también, pero eso no importaba. Le pregunté a mamá de dónde había sacado la plata para comprarla, me dijo que desde que mi viejo se durmió en mis brazos, ella había empezado a ahorrar por el sacrificio que había hecho al gastar mi dinero en ese entonces. No le dije que NO era necesario, porque era lo que yo necesitaba para vivir. "Ahora todo tiene sentido para mí" me dije en ese momento. La sonrisa y lágrimas de mi mama van a perdurar por siempre en mis más hermosos recuerdos. Como la amo a mi vieja. Y eso es todo, hay algo que no me gusta de la vida: Es demasiado corta. Pero vale la pena vivirla, y vale la pena hacer lo que sea por cumplir tu sueño. Vale la pena seguir tus ideales. Vale la pena ser lo que está en tu ser. Hoy me encuentro acá, en un camerino pequeño, minutos antes de salir al escenario y dar uno de mis últimos shows de esta gira, acá en Milán, Italia. Estoy solo por eso puedo escribir, aunque en realidad no, estoy con mi viejo, él está acá conmigo. Y mi mamá seguro anda paseando por las calles alemanas comprando algunos recuerdos para llevar a sus amigas o algo por el estilo. Y ¡No aguanto! No puedo esperar a que toquen la puerta de este pequeño camerino, y me digan que tengo que salir al escenario y agarrar mis baquetas de maderas con las cuales pegaré los tambores, los cuales ya no esperan ser golpeados.

                                                    Fin...

Drums and Drumsticks

Capítulo 3:

Trataba de olvidar, pero no podìa. Quería dejar de hacerme mal a mí mismo, y nada. Ese maldito instrumento no salía mi cabeza. Cada vez la depresión en la que caía era más amplia, pero traté de ser fuerte por mi viejo, mi mamá, mis amigos, y demás familiares. Siempre mostrándome bien, feliz, como siempre fui. Mamá me decía que en mi mirada, estaba ese sueño que yo tanto quería cumplir, que era tocar la batería, yo solo reía porque era mentira, ya no podía soñar con nada, ni siquiera podía dormir. Parecía que no estaba tranquilo conmigo mismo. En los momentos de silencios cuando podía oír mi respiración, por las noches, me volvía loco, como si fuera que tenía un ataque de pánico o algo parecido. Fueron días y meses épicos. Tal vez, necesitaba a alguien que me escuche, que pueda contarle como estaba con respecto a todo, como me sentía conmigo mismo, lo que necesitaba en mi vida, y lo que no. Ayuda, tal vez, pero no era precisamente lo que quería, antes de ayuda o consejos, necesitaba a alguien que me escuchara. Siempre fui de tener muchos amigos, nunca estuve solo, eso es verdad. Pero a mis 17 años, así me sentía: solo. Completamente solo, aunque el día del velorio de mi papá, ya a mis 18 años, todas las personas que quería en ese entonces, estuvieron a mi lado. El cáncer de mi papá duró 2 años, gracias a los tratamientos y la quimioterapia. Era una tarde de invierno, el estaba sentado/acostado en la cama y recuerdo que vomitaba sangre, pidió que todas las personas que se encontraban en la habitación, se fueran, él quería hablar conmigo. Me dio una cadenita de oro, y me dijo cosas que nadie me había dicho nunca. Me sentí querido. Sentí que valía algo. Con cada palabra que me decía, más fuerzas recobraba y me daba cuenta que, a pesar de todo lo que había pasado los últimos 12 años, de todas las emociones que junté, debía hacer lo que sea para poder conseguir la batería. Él me había dicho que no era nadie como para dejar mi sueño tirado y no cumplirlo, y era todo para que se haga realidad. Me dijo que lo único que no me iba a gustar de la vida, es que es demasiado corta. Me dio un abrazó y se durmió en mis brazos. Nunca voy a decir que el murió porque para mí el sigue vivo. No lo puedo ver, pero está caminando por las esquinas de mi mente. Ya lo había decidido, tenía que seguir luchando por lo que quería, nada ni nadie se podía imponer entre mi batería y yo. Eso iba a ser mi vida, iba a seguir, en realidad, a comenzar, a ahorrar. Nuevamente. Ya tenía 18 años, por cumplir 19 y me conseguí un trabajo, me gustaba, se trataba de tocarla guitarra en un bar de un amigo de mi papá, ganaba MUY bien por semana, me divertía mucho. Hice eso hasta los 21 años, mientras también editaba videos, ganaba poco pero servía. Tenía ya 22, y era un niño indefenso que seguía usando lápices y palitos como baquetas, y cualquier plataforma plana y hueca como tambor. ¿Qué chica iba a quererme si seguía así? Tuve mi primer y última novia cuando tenía 14 años, que zorra fue. Indecisa. Más puta que cualquier otra mina, pero bueno, me hizo sentir bien, le hice creer que no era virgen y ella me dijo lo mismo. Cogimos como conejos. Dos años después me enteré de que ella era virgen, eso quiere decir, que le saqué su virginidad, pero yo no dije que era virgen también, tan solo callé. Yo no era un "mentiroso" como ella. Pobre de mí y de ella. En fin, a lo que iba es que tampoco quería tener una novia a mis 22 años, me daba igual. No tenía tiempo de mirar mujeres, ni siquiera me preocupaba por mi apariencia, me afeitaba muy de vez en cuando, no me compraba mucha ropa que digamos, tal vez me compraba algo una vez cada 3 meses, usaba el dinero que ganaba para ayudar a mi mamá, vivir yo y ahorrar para mi batería. Le había dicho a mamá que no iba a estudiar nada, que iba a conseguirme una batería y poder vivir de lo fluya una vez que la tenga, ella se enojó bastante, me dijo que así no iba a durar mucho y que era casi imposible que yo pueda tener una batería. Ella, después de que mi papá se haya dormido en mis brazos, perdió las esperanzas, y se volvió muy pesimista, yo siempre traté de ayudarla a que vea las cosas de otra manera, costaba pero me daba cuenta de que con el tiempo eso iba dando resultado. 16 años atrás yo vivía de mis padres, por lo tanto todo lo que ganada por mis propios méritos iba a mi cilindro de tambor de dulce de leche repostero, pero ya a mis 22, solo un poco iba ahí, y lo demás gastaba para sobrevivir. Porque siempre dije que vivir es para los tontos, yo sobrevivía día a día, sobrepasaba cada meta que me ponía la vida, y seguía mis ideales. Sabía lo que quería. Esa es una de las cosas que siempre me gustó y me gusta de mí: que sé lo que quiero. Estoy muy seguro a dónde quiero llegar. Y aunque a diario me preguntaba "¿Llegaré?" sin tener una respuesta de mi subconsciente, seguía adelante sin importar el día, y las metas que nuevamente me ponga la vida, en ese día nuevo. 26 de noviembre de 2019: El día en que cumplía yo, 23 años de vida, de una NORMAL vida, y yo seguía luchando por no ser normal. No tenía causa. Seguía viviendo con mi papá, en mi pieza, que cada vez arreglaba más para que se parezca a un estudio, que infantil era. Me levanté esa mañana, como siempre, fui a la cocina, puse el agua a calentar y comencé a batir mi café, porque me gusta bien batido y con mucha espuma. No escuché ruidos de mamá, ni de nada, estaba todo muy tranquilo, podía oír el silencio y escuchar mi respiración nuevamente. Me doy vuelta para ver si la llave estaba en el aparador dónde la deja mi mamá, si estaba allí, quería decir que ella estaba durmiendo, si no estaba, ella verdaderamente no se encontraba en casa. Giré mi cabeza, y fue como una cámara lenta, porque la vi. Estaba ella, ahí, esperando por mí. Estaba tapada con una sábana blanca. Mi mamá nunca fue buena para disimular o para envolver regalos, entonces, por su bella figura y contorno exquisito, supe que verdaderamente era ella. Me acerqué y vi un pequeñísimo moño con un papel que decía "Feliz cumpleaños mi ángel". No podía evitar llorar, las lágrimas corrían por mi cara, pero estaba petrificado. Como si hubiera mirado a los ojos a un maldito basilisco. No podía mover la mano para secarme las lágrimas. Fue épico. Junté fuerzas y la destapé. Placer puro, ambos tuvimos un orgasmo.

jueves, 7 de junio de 2012

Drums and Drumsticks


Capítulo 2:



Pasaba el tiempo, y no ayudaba, solo pasaba. Quería que pase lento, para poder juntar lo suficiente, y al tener lo suficiente, que pase rápido para poder tener mi batería cuanto antes. 
Mi tío Ernesto, tuvo una banda de joven, y cuando tenía 10 años me enseñó a tocar la guitarra, era muy lindo saber tocar otro instrumento, también me gustaba el bajo, su sonido era peculiar. Pero la guitarra era algo mágico, y no sé de como aprendí bastante rápido, lo primero que pensé fue: "¿Por qué no ir a tocar a la peatonal?" Sí, era bastante caradura. Y no tenía vergüenza. Nunca tuve vergüenza. Bueno, tal vez sí, pero pensaba que ganaría algunas monedas que me servirían. Todo sirve, me decía frecuentemente. 
Tenía 12 y decidí ir una tarde de un viernes, supuse que el centro iba a estar bastante concurrido, y tal vez tenga más éxito del poco éxito que me imaginé que iba a tener. Que optimista. Mi tío me prestó la guitarra, después de 2 años de haberla tocado, con él a mi lado enseñándome, sabía muchas canciones, y hasta inventaba algunas. Esa noche había juntado $47. Eso me gustaba, me encantaba. Entonces, volví a ir el sábado siguiente. $30. Y el siguiente. $32. Pero luego, solo ganaba $12, $8, y nada, la gente se cansó de mí. Gastaba $5 de pasaje de ida y vuelta, y en la gorra solo tenía $3. Era injusto. Pero tuve mi momento de gloria. Creo. Supe que tenía que volver a fritar con mi mamá, y a asar con mi papá. Todo sea por los tambores.
El 26 de noviembre de 2012, cumplía 16 años, y en septiembre de ese mismo año, ya tenía los $11.500 ahorrados. Todo en uno de esos cilindros de cartón, parecidos a un tambor, de dulce de leche repostero. Y fue cuando nos enteramos del cáncer de papá. Cáncer de páncreas. El era muy sano. Sanísimo, sin exagerar. Y mamá me dijo que las cosas, a veces, pasan sin razón y no vale la pena ponerse a buscar explicaciones. No vale la pena analizar todo. No vale la pena nada. Solo rezar porque las cosas salgan bien.
El cáncer de páncreas era uno de los tumores menos frecuentes, y más letales. Papá me decía que nunca se iba a morir, que jamás me iba a dejar solo, que iba a vivir hasta los 200 años. Pero los 3, supimos desde ese instante,  que él se podía ir en cualquier momento. Aunque, podíamos hacer la enfermedad un poco más llevadera y a largo plazo, con diferentes tipos de tratamientos. Tratamientos muy caros. Y como había dicho antes, llevábamos una vida normal, pagar esos tratamientos costaría una fortuna. Fortuna para nosotros. Moneda de $0,10 para otros, pero nosotros no teníamos esa fortuna. Solo el sueldo de mi mamá. Su pobre sueldo, y mis $11.500. 
Una tarde mamá me había dicho que necesitaba usar un poco de dinero, pero que cuando cobre me lo iba a devolver, era para comprar remedios para mi papá. Obviamente le presté, pero nunca me devolvió. Y así, su sueldo fue siendo menos suficiente, y de mi cilindro de cartón de dulce de leche repostero fueron desapareciendo más monedas y billetes con el correr el tiempo, y la enfermedad de mi papá. No podía decir que no a mi mamá, y estaba por cumplir 16, sabía perfectamente que los ingresos en la familia eran muy escasos como para pedir que me devuelva el dinero. Me costó mucho poder llegar a ese monto, pero supe que tenía que dejar realizar mi sueño en otro momento, porque lo que importaba en ese entonces era la salud de mi viejo. 
Cumplí 16, y de $11.500 que tenía, solo me quedaba $8.000. Nice. Pero ¿Qué iba a hacer? MI viejo se estaba yendo, y se sentía bien ayudar. Fueron disminuyendo esos $8.000. Quedaron en $5.000 para mitad de 2013. Y para cuando cumplí 17 solo tenía $2.300. 
Hacía meses que no golpeaba nada, que no agarraba lápices como baquetas e imitaba los sonidos de la batería con la boca. Estaba deprimido, no comía, pero trataba de mostrarme ante todos feliz, bien, sobre todo ante mi papá, creo que en el estado en el que se encontraba se le iba a hacer más difícil si me veía triste. Él sabía que sus estudios y tratamientos eran pagados con mis ahorros, y me lo agradecía cada mañana. También sabía que sufría, al ver que todo mi esfuerzo se fue a la basura porque tuvimos que ocupar mi dinero para él. Pero estaba bien, por supuesto que estaba bien. Tenía 17, sabía que no tenía que ser egoísta y aunque me cueste y duela, dar todo. Era por el bien del hombre que amaba, y amo, porque sigue viviendo en mí. Mis baquetas de madera y tambores esperando por ser golpeados, podían seguir esperando...

miércoles, 6 de junio de 2012

Drums and Drumsticks

Para F.A.M...

Capítulo 1:


Finalmente lo había conseguido. Tenía todo, ni un centavo más, ni un centavo menos. Los ahorros de 10 años de mi vida. ¡10! Bueno, en realidad de 9 años porque faltaban algunos meses para que cumpla los 16. Pero valió la pena todo el esfuerzo que hice. Desde los pastelitos que frité hasta los pollos que cociné con mi papá en las parrillas y los vendí. El esfuerzo de mis familiares, de mis amigos, que también son familia. De mis vecinos. TODO. Todo valió la pena. La caradurez de guitarrear en la peatonal por unas monedas. Todo, todo sirvió para poder llegar a los $11.500 que tenía, los cuales me harían llegar a mis baquetas de madera y mis tambores esperando por ser golpeados.
Hacían ya 10 años (Bueno, 9 y algunos meses) que había decidido lo que en verdad quería hacer, no era probar si me iba a gustar, tampoco por un trabajo, por formar una banda, por ser famoso... NO. Era por placer, por pura satisfacción. Era lo que estaba en mi ser, y tenía que animarme a ser. Tenía 6 años y medio aproximadamente cuando, por primera vez en mi vida, toqué una batería. Fueron orgasmos infinitos los que tuve al golpear los tambores, una, y otra, y otra, y otra vez. Y cada vez más fuerte, descargando mi ira, mi felicidad, mi todo que había acumulado durante 6 añitos. Obviamente lo hice mal, era la primera vez, no fue como le pasó a Bart jajaja. No, no era una niño con suerte, creo que lo mejor que me pasó fue encontrar $0,25 centavos en lo que va de mi vida. Y eso que ahora tengo 26. En fin, a partir de ese momento, le pedí a mi papá que por favor me lleve a estudiar eso, o algo similar. Averiguamos en muchos institutos, pero lamentablemente, todos eran privados, y en sí, no enseñaban batería, sino que percusión. Tal vez si me servía, pero no quería, y no iba a hacer que mi papá pague en vano. No éramos pobres, pero tampoco ricos, digamos que vivíamos bien, normalmente, mi papá era pediatra, trabajaba en el hospital, no cobraba mal, pero tampoco cobraba bien, sino que cobraba normal. Mi mamá era docente, trabaja en una escuela MUY humilde, no cobraba mal, el gobierno pagaba muy bien a los docentes de esos barrios humildes, pero tampoco cobraba bien, sino que cobraba normal. Éramos muy normales. Y eso era lo que yo no quería, ser normal. Siempre odié la rutina, siempre odié la normalidad, odié seguir reglas, odié muchas cosas en mi vida que estaba dispuesto a cambiar. Me dispuse, con 6 años a ahorrar lo que fuese necesario para poder comprar mi propia batería, haría lo que sea, y obviamente estaba dispuesto a que me ayuden, nunca viene mal una ayuda. El primer año fueron unos cuantos pesos en una lata de Hot Wheels, el segundo año, cuando ya tenía 8, eran billetes para mi cumpleaños, y así, en los 25 de mayo de todos los años desde ese entonces hacíamos con mi mamá empanadas y fritábamos pastelitos, los vendía a buen precio, y como era chico, un niño, la gente no dudaba en comprármelos. Luego, mi papá tuvo la idea de que hagamos pollos a la parrilla, tuvo mucho éxito. Lo hacíamos cada 2 meses, gané bastante con eso. Recuerdo que durando esos 10 años, cada cumpleaños o 31 de diciembre contaba el dinero que ya tenía ahorrado, pero nada, tenía, pero no llegaba. Eso me deprimía y me daban ganas de golpear todo. Y tamboreaba todo lo que podía tocar, y recordaba. Recordaba que quería tamborear, romperme los nudillos apretando las baquetas para poder hacer sonar los tambores. Tambores malditos. Sabía que si para ese cumpleaños no había juntado lo suficiente, no importaba, yo iba a seguir. Y así fue, seguí. Día tras días. Semana tras semana. MES TRAS MES. AÑO TRAS AÑO. Me dormía pensando en eso. Me levantaba pensando en eso. Me volvía loco. Ahora estoy loco del todo.


lunes, 4 de junio de 2012

Ten days compromise

Para María... 



Ja. Lo recuerdo como si fuera ayer. Esas locuras de adolescentes. Que tonta era. Que viva, en realidad. Bueno, no sé, todos cometemos errores, supongo, así que hoy por hoy no interesa mucho lo que hice, pero la verdad es que es muy gracioso, y excitante a la vez, Diego era muy guapo, no me arrepiento de nada de lo que hice, es como un recuerdo inmune de él que está en mi mente. Por Dios. Soy una tonta en verdad. ¿Que será de su vida? ¿Se habrá casado? ¿Tendrá hijos? Tal vez anda de bar en bar, de prostíbulo en prostíbulo, mientras yo acá, escribiendo esto, gracias a un tiempito que me hice entre poner a lavar la ropa y esperar que el lavarropas termine de dar vueltas para poder ir a colgarlas. Me cuesta mucho usar este tipo de máquina, es solo gracias a mi hijo que me enseño un poco como usar. Yo tengo un hijo, y Diego seguro que anda viviendo la vida loca.
Hasta tal vez Hugh Hefner lo nombro como sucesor. Bueno, mejor no pensar en eso. Ya no puedo ser conejita, ahora soy madre y lamentablemente sería una vergüenza para mi hijo que su madre salga desnuda en portadas de revistas, y algo malo para mi esposo. Igual, tengo que dejar de soñar, no creo que el "FOTOYOS" pueda disimular toda esta celulitis que tengo hoy a mis 36 años.
Pasaron ya 20 años de la última vez que lo vi, nunca me voy a olvidar de él, es obvio que mi esposo y mi hijo son mi vida, cada uno es el  amor de mi vida. Pero Diego lo fue en ese entonces, y creo que fue más que eso. Me hizo sentir como siempre me hubiese querido sentir, y como me gustaría sentirme ahora pero ya hice las cosas que creí correctas, ya me case. Aunque... ¡Como me gustaría regresar el tiempo atrás!
Es ese recuerdo, creo que si busco bien por las esquinas de mi casa, y de mi mente sobre todo, voy a poder encontrar ese papel donde hicimos el compromiso de diez días. Así lo llamamos "Compromiso de diez días". Supongo que no lo pensamos mucho. Yo había conocido a Diego un martes en el cumpleaños de su prima, que para entonces era mi amiga Natalia, recuerdo que ella nos presento y hubo química de inmediato,  pero los dos fuimos demasiado tontos como para no comernos la boca en ese instante, ambos fuimos despacio, sabíamos que el tiempo era nuestro y que debíamos hacer las cosas bien para no desaprovecharlo. Como me gustaba. Tenía labios gruesos, era moreno, pero lo más genial era su encantadora y atrapante sonrisa que siempre me hipnotizaba. Recuerdo que me encontré más de una vez pensando en su sonrisa, que loco todo. Diego puto.
Nos pasamos los números de teléfonos, y el viernes siguiente a ese martes me escribió, me  mando un texto diciéndome que no dejo de pensar en mí durante todas esas horas que separaron al martes del viernes, y que en verdad quería verme, que en verdad le gustaba. Yo no estaba emocionada, estaba SUPERVENTILADA, creo que cuando recibí ese mensaje me hice pis. No me di cuenta de mis actos en ese momento, hasta tal vez creo que cantaba "Ay amooooooor divino" mientras me duchaba horas después, fue épico. Arreglamos para vernos al día siguiente, sábado, en el bar donde su papa trabajaba "Do Cie Coffe Bar". Me encantaba ir a ese lugar, el café era el más rico de todos (después del de mi mama) y más me gusto la idea al saber que era de su papa. Café gratis. Perdón, café del Do Cie Coffe Bar, gratis. 
Llego el sábado, el encuentro era a las 19:00 hs. y recuerdo que más o menos a las dos de la tarde entre a bañarme, me depile, me seque el cabello, me lo planche, me pinte las uñas, y después lo más complicado... ELEGIR QUE PONERME. Tenía mucha ropa, tengo mucha ropa, pero casi siempre uso lo mismo. Siempre fui de usar pantalones o calzas deportivas y remeras holgadas, pero mi mama me dijo que por esa ocasión, podría usar un vestido que era de ella, era simple, para una tarde de verano, y como yo era simple, me iba a quedar bien. Y así fue. Por primera vez me sentí linda. Me acepte. No  parecía una marimacho (en realidad nunca parecí una marimacho), estaba BIEN. Acorde con la personalidad de Diego. 
Mientras iba a en colectivo, creo que me imagine las cosas más locas que podía haber ocurrido. El recostado sobre mis piernas y yo acariciando su pelo. Yo acostada y el sobre mi pecho, cada tanto dándome un beso en frente. Pero mas allá de eso, tal vez no suceda nada, tal vez sea una charla, y tanta producción fue en vano. Tantas cosas pasaban por mi cabeza en ese momento, cada vez estoy más loca.
Llegue al bar, y antes de entrar lo vi sentado en una mesita para dos que daba a la ventana, sin nada para tomar, solo observando el servilletero. Entre, lo salude con un beso en la mejilla, y él me devolvió el saludo con un beso en la mejilla, pero un poco más cerca de la boca. Fue un momento interesante. Me senté, me convido un café, me dijo que como su papa sabía que iba a traer a una chica, (muy linda jajaja) hizo uno de sus mejores tipos de café. Que emoción. Qué especial era para Diego. El me hablo, HABLO MUCHO, pero me encantaba escucharlo, aunque miraba su boca, quería saber el momento en el que iba a salir un beso de ella dirigido a la mía. Pero tenía que concentrarme. Yo también hable de mi vida, de mis amigos, nos dijimos las fechas de nuestros cumpleaños, las cosas que nos gustaban y que no. Un ping pong de preguntas y respuestas luego. 
Pasaron más de 2 horas que estuvimos ahí, y quedamos callados por un momento, me dijo: 
- Mari, te propongo algo...-
-Dale...- Pensé que íbamos a ser novios de ahí en adelante, pero tenía que dejar que hable.
-Esto es algo que siempre quise hacer, pero no se dio la oportunidad, ni la chica deseada, me gustaría saber si vos lo sos, así que si esta dispuesta, hagámoslo-
-Em...mostrame un poco, explicame mejor y si, dale, hagámoslo, aunque no sé que es-
-Se llama "Compromiso de diez días", lo escribí hace dos años, consiste en hacer diferentes cosas por diez días, cada día una cosa diferente, con la chica que me gusta, si todo sale bien, probablemente ella sea mi novia... ¿Te parece?-
Casi estallo de bronca ¿Por qué tenía que hacer eso conmigo? Pero lo deje pasar, no podía enojarme con él. Acepte. Me mostro el papel amarillento que decía.

                                 "Compromiso de diez días"

Día 1: Tomar un café en Do Cie Coffe Bar.
Día 2: Ir a ver una película al cine. Alguna que nos guste a ambos.
Día 3: Por primera vez salir de la mano a la calle, sin soltarnos ningún momento.
Día 4: Que ella me cocine.
Día 5: Que yo cocine para ella.
Día 6: Salir a bailar.
Día 7: Besarnos por primera vez.
Día 8: Vernos desnudos por primera vez.
Día 9: Día para pensar que decir el...
Día 10: (continuación del día 9) decirnos todas las cosas que sentimos cara a cara, y decidir si ser novios o no.

Me encanto, no podía ser una mejor idea. Supuse que el día 1 ya había transcurrido, era ese sábado, entonces, iríamos por el día 2. El domingo siguiente me llevo al cine, me acuerdo que vimos "Pollitos en fuga". Creímos que iba a ser buena pero fue la peor película que ambos habíamos visto en nuestras vidas, nos terminamos riendo después, la pasamos bien. Que película de mierda.
Lunes, día 3: El me espero al salir de la escuela, me llevaría de nuevo a Do Cie Cofee Bar, el bar de su papa, pero esta vez, tendríamos que ir de la mano, sin soltarnos en ningún momento. Empezamos a caminar, y me agarro de la mano, recuerdo que fue cuando mas odie a mi cuerpo por transpirar tanto, y eso que no hacía mucho calor. Que nervios, el también transpiraba, pero se lo veía tranquilo. No sé como hacía. Llegamos al bar y me soltó la mano, me dijo que le pareció divertido y a la vez le gusto, que tuvo éxito el día 3.
El martes seria el día 4, TENÍA QUE COCINARLE. Fui a su casa, me dijo que quería comer milanesas, que era su comida favorita, así que tuve que fritarle 4 milanesas ¡SE COMIO 4 MILANESAS! y eran súper grandes, nunca me voy a olvidar porque después de comer las4 eructo muy fuerte, fue gracioso. Es raro enamorarse de un eructo, pero a mí me resulto divertido, es hombre, eso no podía cambiar. Cada vez me enamoraba más. Me dijo que era buena cocinera, que le cocinara milanesas por siempre. Me reí, me sonroje. Que tonta.
Día 5: El tenia que cocinarme a mí, en su casa de nuevo. Me hizo pizza, mi comida favorita, pero fue raro, porque el queso no estaba derretido y la  masa no estaba bien hecha, así que le dije que no se dedique a la cocina, le di un beso en la mejilla y pedimos una pizza por teléfono. Eructo de nuevo. 
Día 6: Salir a bailar, como era jueves, decidimos  posponer el día seis para el sábado, entonces podíamos ir a un boliche. Me acuerdo que me llevo a un club que no estaba muy de moda, pero no se llenaba tanto, pasaban rock and roll de los años `50. Fue una noche espectacular, el bailaba muy bien, y a mí me encantaba hacerlo, creo que nos conectamos al ritmo de Jailhouse Rock. Elvis ilumino mi noche. El dia 7 tendría que haber sido el domingo, pero falleció uno de sus tíos, dijo que lo perdonara, que no me podía ver, pero que para el lunes iba a estar disponible. No quería ir al velorio de su tío, porque no le gustaba tener la imagen de él en un cajón, pero que fue por compromiso, y para acompañar a su tía y a sus primas. 
Creo que guarde como 5 labiales en mi bolsillo para ese día, eran las 18:00 hs. Toco el timbre de salida de la escuela, salí y el, esperándome en frente. Que felicidad verlo. Caminamos de la mano, que era algo común, hasta el bar. No entramos y me estampo un beso en la boca, duro como 2 minutos. Sentí como su lengua intentaba entrar en mi boca, pero yo no dejaba, había besado a chicos, pero quería que con el no fuera un beso de lengua estrictamente, sino algo que pudiéramos disfrutar. Me dejo de besar, y lo volví a ver. Sonreí, me sonrió y me dio otro beso. Esta vez sí deje que la lengua entre, fue muy lindo, fue el mejor beso que me dieron hasta ahora, ni los de mi esposo lo superan. Fueron minutos eternos que no quería que se acaben, entramos al bar, y estábamos muy unidos, nos dábamos picos cada dos segundos, y nunca nos soltamos las manos. A las 20:00 me acompaño a mi casa, y me despidió con otro de sus besos fogosos.
Día 8: Que día más difícil ¿Por qué escribió para hacer el día 8? De todos modos, con tal de estar con él, de saber que me ama, y de que el sepa que yo lo amo, estaba dispuesta a cualquier cosa, hasta de desnudarme.
Estábamos en su pieza, escuchando un disco de Pink Floyd, le gustaba mucho esa banda, a la cual nunca le encontré sentido, hasta el día de hoy. Siempre fui de escuchar rock nacional, me gusta mucho. No entiendo ingles, de hecho, apenas entiendo español. Y me pregunto unas 89738374192 veces si en verdad quería hacerlo, si no iba a morir mientras me sacaba la remera. Le dije que no. Le pregunte si se había bañado, como contesto que no, le propuse que nos bañemos juntos.
Ya nos encontrábamos los dos bajo la ducha, yo desnuda, con mis senos pequeños y mi NO gran trasero, siempre fui chiquita, soy chiquita. Y el también, completamente desnudo, aunque no me atrevía a mirar su partes intimas, me moría de vergüenza, pero me dije a mi misma "que más da, lo amo", y nos empezamos a mojar, el me enjabonaba la espalda, y yo su pecho, así estuvimos un rato, nos reímos, nos besamos, nos miramos, salimos y nos cambiamos. Nos acostamos en su cama, miramos el techo, y él me dijo que si era por él, ni siquiera necesitaría el día 9 para pensar que decir el día 10, porque ya sabía lo que quería. Que era la mujer de su vida. Que en serio lucharía por mí. Nunca me sentí más especial. Termino la conversación con un:
-María... ¿Queres ser mi novia?-
No conteste nada, lo bese, un largo beso, prácticamente de media hora. Nos dimos otros besos cortos más y me acompaño a mi casa. Estaba bien, los planetas se alinearon para mí. Soy el colmo de los colmos por haber pensado así, pero era completamente feliz. Como lo amaba. Como me amaba.

Y bueno, pobre de mí. Y pobre de él, tal vez hubiéramos sido felices si no me hubiera dicho dos días después de que empezáramos a ser novios, que él y su padre se irían a vivir a España. Recuerdo que le tire un par de cosas que estaban a la vista, y nada, fue todo, le dije que no me podía dejar, y que si estaba dispuesto a irse, no lo quería ver nunca más. Se fue, y así sucedió, no lo vi nunca más, y ya pasaron 20 años. 
Mis mayores recuerdos, los más lindos son de esas dos semanas, dentro de ellas los diez días, ese compromiso que hicimos. En vano. Se fue. Me dejo. Pobre de mí, de nuevo. Aunque, estoy muy feliz por tener a mi hijo y a mi esposo, pero bueno, como dije antes, estaría bueno retroceder el tiempo. Y encontrar a Diego, irme a España con él, ser felices, de la mano, en un café, bañándonos desnudos, cocinando mal, eructando y viendo pollitos en fuga. No fue un tiempo malo, porque el recuerdo de lo que viví con Diego es lo que hoy me mantiene viva. No me voy a preocupar en buscarlo, seguro ya se olvido de mí, no sé si me arrepiento de haberlo conocido, o no, pero lo que se y digo con certeza es que cambiaria TODO en mi vida porque de nuevo, pueda ver su bella sonrisa...

Happy to finally be back home


Ahhhhhhhhhhhhhhhhh. Ya, ya, yaaaaahhhhhhhhhhhh.
Ya, ya, yaaaaaahhhhhhhhhh. Yaaaaaa, yaaaa, yah.
Ohohohohooooooooo. Oh ya yaaaaaaa. Oh ya yaaaa, yaaaa, yaaaaa, yah.
Ye-ye-ye-ye-ye-ye-ye-ye-ye-ye-yeh. Ohohoho HOOOO.
Ye-ye-ye-ye-ye-ye-ye-ye-ye-ye-yeh. Ohohoho HOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO-AAAAAAOOOOOOOOO. AAAAAAAAOOOOOOOOOO. HOOOOO. HA. HA.
Nah-nah-nah-nah-NUH-NUH-NUH-NUH-NUH-NUH-nah.
Nah nah nah nah nah, nuh nuh nuh, nuh nuh nah.
Nah, nah, nah, nah, NAAAAAAHHHHHHHHHHH. 
Dah, dah, daaaaaaaaaaaah, DA-DA-Daaaaaaaaah. Dah. Dah. Dah.
LOLOLOLOLOOOOOOOOOOOOOOOL. LALALAAAAAAAAAA. LALALAAAAAAAAAA. LOL. HAHA.
Ho ho ho ho ho ho ho ho ho ho ho, ho ho ho ho ho!
Ho ho ho ho ho ho ho ho ho ho ho, ho ho ho ho ho!
LOL LOL LOL LOL LOOOOOOOOL.
AAIIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE-EE-ee-ee.
Luh luh lah, lah, luh, lah. Oh, ho ho ho hooooooooo! Bopah duh duh duh, dah, duh duh dah. Daaah, dah, daaaaaaaaaah, daaaaaah, dah, dah.


LOLOLOLOLOLOLOLOL... LALALALA.
TROLOLOLOLOLOL LALALALALA.
HO HO HA HA HO! HO HO HA HA HO! 
HO HO HA HA HO! HO HO HA HA HO! 
Trololololololololololololó.


Laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Lah, lah, lah. Ya-ya.yah. La, la, lah.
HO HO HO HO HOOOOOOOOOOOOO! La, la, laaaaaaah. LA LA LA, LOL, HA HA.
LOLOLOLOLOLOLOL LOLOLOLOLÓ. HOHOHOHOHO! LOLOLOLOLOLOLOLO.
 OH! OH! OH! OH! HOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO.


Rip Eduard Khil 1934-2012 "Mr. Trololo"