lunes, 4 de junio de 2012

Ten days compromise

Para María... 



Ja. Lo recuerdo como si fuera ayer. Esas locuras de adolescentes. Que tonta era. Que viva, en realidad. Bueno, no sé, todos cometemos errores, supongo, así que hoy por hoy no interesa mucho lo que hice, pero la verdad es que es muy gracioso, y excitante a la vez, Diego era muy guapo, no me arrepiento de nada de lo que hice, es como un recuerdo inmune de él que está en mi mente. Por Dios. Soy una tonta en verdad. ¿Que será de su vida? ¿Se habrá casado? ¿Tendrá hijos? Tal vez anda de bar en bar, de prostíbulo en prostíbulo, mientras yo acá, escribiendo esto, gracias a un tiempito que me hice entre poner a lavar la ropa y esperar que el lavarropas termine de dar vueltas para poder ir a colgarlas. Me cuesta mucho usar este tipo de máquina, es solo gracias a mi hijo que me enseño un poco como usar. Yo tengo un hijo, y Diego seguro que anda viviendo la vida loca.
Hasta tal vez Hugh Hefner lo nombro como sucesor. Bueno, mejor no pensar en eso. Ya no puedo ser conejita, ahora soy madre y lamentablemente sería una vergüenza para mi hijo que su madre salga desnuda en portadas de revistas, y algo malo para mi esposo. Igual, tengo que dejar de soñar, no creo que el "FOTOYOS" pueda disimular toda esta celulitis que tengo hoy a mis 36 años.
Pasaron ya 20 años de la última vez que lo vi, nunca me voy a olvidar de él, es obvio que mi esposo y mi hijo son mi vida, cada uno es el  amor de mi vida. Pero Diego lo fue en ese entonces, y creo que fue más que eso. Me hizo sentir como siempre me hubiese querido sentir, y como me gustaría sentirme ahora pero ya hice las cosas que creí correctas, ya me case. Aunque... ¡Como me gustaría regresar el tiempo atrás!
Es ese recuerdo, creo que si busco bien por las esquinas de mi casa, y de mi mente sobre todo, voy a poder encontrar ese papel donde hicimos el compromiso de diez días. Así lo llamamos "Compromiso de diez días". Supongo que no lo pensamos mucho. Yo había conocido a Diego un martes en el cumpleaños de su prima, que para entonces era mi amiga Natalia, recuerdo que ella nos presento y hubo química de inmediato,  pero los dos fuimos demasiado tontos como para no comernos la boca en ese instante, ambos fuimos despacio, sabíamos que el tiempo era nuestro y que debíamos hacer las cosas bien para no desaprovecharlo. Como me gustaba. Tenía labios gruesos, era moreno, pero lo más genial era su encantadora y atrapante sonrisa que siempre me hipnotizaba. Recuerdo que me encontré más de una vez pensando en su sonrisa, que loco todo. Diego puto.
Nos pasamos los números de teléfonos, y el viernes siguiente a ese martes me escribió, me  mando un texto diciéndome que no dejo de pensar en mí durante todas esas horas que separaron al martes del viernes, y que en verdad quería verme, que en verdad le gustaba. Yo no estaba emocionada, estaba SUPERVENTILADA, creo que cuando recibí ese mensaje me hice pis. No me di cuenta de mis actos en ese momento, hasta tal vez creo que cantaba "Ay amooooooor divino" mientras me duchaba horas después, fue épico. Arreglamos para vernos al día siguiente, sábado, en el bar donde su papa trabajaba "Do Cie Coffe Bar". Me encantaba ir a ese lugar, el café era el más rico de todos (después del de mi mama) y más me gusto la idea al saber que era de su papa. Café gratis. Perdón, café del Do Cie Coffe Bar, gratis. 
Llego el sábado, el encuentro era a las 19:00 hs. y recuerdo que más o menos a las dos de la tarde entre a bañarme, me depile, me seque el cabello, me lo planche, me pinte las uñas, y después lo más complicado... ELEGIR QUE PONERME. Tenía mucha ropa, tengo mucha ropa, pero casi siempre uso lo mismo. Siempre fui de usar pantalones o calzas deportivas y remeras holgadas, pero mi mama me dijo que por esa ocasión, podría usar un vestido que era de ella, era simple, para una tarde de verano, y como yo era simple, me iba a quedar bien. Y así fue. Por primera vez me sentí linda. Me acepte. No  parecía una marimacho (en realidad nunca parecí una marimacho), estaba BIEN. Acorde con la personalidad de Diego. 
Mientras iba a en colectivo, creo que me imagine las cosas más locas que podía haber ocurrido. El recostado sobre mis piernas y yo acariciando su pelo. Yo acostada y el sobre mi pecho, cada tanto dándome un beso en frente. Pero mas allá de eso, tal vez no suceda nada, tal vez sea una charla, y tanta producción fue en vano. Tantas cosas pasaban por mi cabeza en ese momento, cada vez estoy más loca.
Llegue al bar, y antes de entrar lo vi sentado en una mesita para dos que daba a la ventana, sin nada para tomar, solo observando el servilletero. Entre, lo salude con un beso en la mejilla, y él me devolvió el saludo con un beso en la mejilla, pero un poco más cerca de la boca. Fue un momento interesante. Me senté, me convido un café, me dijo que como su papa sabía que iba a traer a una chica, (muy linda jajaja) hizo uno de sus mejores tipos de café. Que emoción. Qué especial era para Diego. El me hablo, HABLO MUCHO, pero me encantaba escucharlo, aunque miraba su boca, quería saber el momento en el que iba a salir un beso de ella dirigido a la mía. Pero tenía que concentrarme. Yo también hable de mi vida, de mis amigos, nos dijimos las fechas de nuestros cumpleaños, las cosas que nos gustaban y que no. Un ping pong de preguntas y respuestas luego. 
Pasaron más de 2 horas que estuvimos ahí, y quedamos callados por un momento, me dijo: 
- Mari, te propongo algo...-
-Dale...- Pensé que íbamos a ser novios de ahí en adelante, pero tenía que dejar que hable.
-Esto es algo que siempre quise hacer, pero no se dio la oportunidad, ni la chica deseada, me gustaría saber si vos lo sos, así que si esta dispuesta, hagámoslo-
-Em...mostrame un poco, explicame mejor y si, dale, hagámoslo, aunque no sé que es-
-Se llama "Compromiso de diez días", lo escribí hace dos años, consiste en hacer diferentes cosas por diez días, cada día una cosa diferente, con la chica que me gusta, si todo sale bien, probablemente ella sea mi novia... ¿Te parece?-
Casi estallo de bronca ¿Por qué tenía que hacer eso conmigo? Pero lo deje pasar, no podía enojarme con él. Acepte. Me mostro el papel amarillento que decía.

                                 "Compromiso de diez días"

Día 1: Tomar un café en Do Cie Coffe Bar.
Día 2: Ir a ver una película al cine. Alguna que nos guste a ambos.
Día 3: Por primera vez salir de la mano a la calle, sin soltarnos ningún momento.
Día 4: Que ella me cocine.
Día 5: Que yo cocine para ella.
Día 6: Salir a bailar.
Día 7: Besarnos por primera vez.
Día 8: Vernos desnudos por primera vez.
Día 9: Día para pensar que decir el...
Día 10: (continuación del día 9) decirnos todas las cosas que sentimos cara a cara, y decidir si ser novios o no.

Me encanto, no podía ser una mejor idea. Supuse que el día 1 ya había transcurrido, era ese sábado, entonces, iríamos por el día 2. El domingo siguiente me llevo al cine, me acuerdo que vimos "Pollitos en fuga". Creímos que iba a ser buena pero fue la peor película que ambos habíamos visto en nuestras vidas, nos terminamos riendo después, la pasamos bien. Que película de mierda.
Lunes, día 3: El me espero al salir de la escuela, me llevaría de nuevo a Do Cie Cofee Bar, el bar de su papa, pero esta vez, tendríamos que ir de la mano, sin soltarnos en ningún momento. Empezamos a caminar, y me agarro de la mano, recuerdo que fue cuando mas odie a mi cuerpo por transpirar tanto, y eso que no hacía mucho calor. Que nervios, el también transpiraba, pero se lo veía tranquilo. No sé como hacía. Llegamos al bar y me soltó la mano, me dijo que le pareció divertido y a la vez le gusto, que tuvo éxito el día 3.
El martes seria el día 4, TENÍA QUE COCINARLE. Fui a su casa, me dijo que quería comer milanesas, que era su comida favorita, así que tuve que fritarle 4 milanesas ¡SE COMIO 4 MILANESAS! y eran súper grandes, nunca me voy a olvidar porque después de comer las4 eructo muy fuerte, fue gracioso. Es raro enamorarse de un eructo, pero a mí me resulto divertido, es hombre, eso no podía cambiar. Cada vez me enamoraba más. Me dijo que era buena cocinera, que le cocinara milanesas por siempre. Me reí, me sonroje. Que tonta.
Día 5: El tenia que cocinarme a mí, en su casa de nuevo. Me hizo pizza, mi comida favorita, pero fue raro, porque el queso no estaba derretido y la  masa no estaba bien hecha, así que le dije que no se dedique a la cocina, le di un beso en la mejilla y pedimos una pizza por teléfono. Eructo de nuevo. 
Día 6: Salir a bailar, como era jueves, decidimos  posponer el día seis para el sábado, entonces podíamos ir a un boliche. Me acuerdo que me llevo a un club que no estaba muy de moda, pero no se llenaba tanto, pasaban rock and roll de los años `50. Fue una noche espectacular, el bailaba muy bien, y a mí me encantaba hacerlo, creo que nos conectamos al ritmo de Jailhouse Rock. Elvis ilumino mi noche. El dia 7 tendría que haber sido el domingo, pero falleció uno de sus tíos, dijo que lo perdonara, que no me podía ver, pero que para el lunes iba a estar disponible. No quería ir al velorio de su tío, porque no le gustaba tener la imagen de él en un cajón, pero que fue por compromiso, y para acompañar a su tía y a sus primas. 
Creo que guarde como 5 labiales en mi bolsillo para ese día, eran las 18:00 hs. Toco el timbre de salida de la escuela, salí y el, esperándome en frente. Que felicidad verlo. Caminamos de la mano, que era algo común, hasta el bar. No entramos y me estampo un beso en la boca, duro como 2 minutos. Sentí como su lengua intentaba entrar en mi boca, pero yo no dejaba, había besado a chicos, pero quería que con el no fuera un beso de lengua estrictamente, sino algo que pudiéramos disfrutar. Me dejo de besar, y lo volví a ver. Sonreí, me sonrió y me dio otro beso. Esta vez sí deje que la lengua entre, fue muy lindo, fue el mejor beso que me dieron hasta ahora, ni los de mi esposo lo superan. Fueron minutos eternos que no quería que se acaben, entramos al bar, y estábamos muy unidos, nos dábamos picos cada dos segundos, y nunca nos soltamos las manos. A las 20:00 me acompaño a mi casa, y me despidió con otro de sus besos fogosos.
Día 8: Que día más difícil ¿Por qué escribió para hacer el día 8? De todos modos, con tal de estar con él, de saber que me ama, y de que el sepa que yo lo amo, estaba dispuesta a cualquier cosa, hasta de desnudarme.
Estábamos en su pieza, escuchando un disco de Pink Floyd, le gustaba mucho esa banda, a la cual nunca le encontré sentido, hasta el día de hoy. Siempre fui de escuchar rock nacional, me gusta mucho. No entiendo ingles, de hecho, apenas entiendo español. Y me pregunto unas 89738374192 veces si en verdad quería hacerlo, si no iba a morir mientras me sacaba la remera. Le dije que no. Le pregunte si se había bañado, como contesto que no, le propuse que nos bañemos juntos.
Ya nos encontrábamos los dos bajo la ducha, yo desnuda, con mis senos pequeños y mi NO gran trasero, siempre fui chiquita, soy chiquita. Y el también, completamente desnudo, aunque no me atrevía a mirar su partes intimas, me moría de vergüenza, pero me dije a mi misma "que más da, lo amo", y nos empezamos a mojar, el me enjabonaba la espalda, y yo su pecho, así estuvimos un rato, nos reímos, nos besamos, nos miramos, salimos y nos cambiamos. Nos acostamos en su cama, miramos el techo, y él me dijo que si era por él, ni siquiera necesitaría el día 9 para pensar que decir el día 10, porque ya sabía lo que quería. Que era la mujer de su vida. Que en serio lucharía por mí. Nunca me sentí más especial. Termino la conversación con un:
-María... ¿Queres ser mi novia?-
No conteste nada, lo bese, un largo beso, prácticamente de media hora. Nos dimos otros besos cortos más y me acompaño a mi casa. Estaba bien, los planetas se alinearon para mí. Soy el colmo de los colmos por haber pensado así, pero era completamente feliz. Como lo amaba. Como me amaba.

Y bueno, pobre de mí. Y pobre de él, tal vez hubiéramos sido felices si no me hubiera dicho dos días después de que empezáramos a ser novios, que él y su padre se irían a vivir a España. Recuerdo que le tire un par de cosas que estaban a la vista, y nada, fue todo, le dije que no me podía dejar, y que si estaba dispuesto a irse, no lo quería ver nunca más. Se fue, y así sucedió, no lo vi nunca más, y ya pasaron 20 años. 
Mis mayores recuerdos, los más lindos son de esas dos semanas, dentro de ellas los diez días, ese compromiso que hicimos. En vano. Se fue. Me dejo. Pobre de mí, de nuevo. Aunque, estoy muy feliz por tener a mi hijo y a mi esposo, pero bueno, como dije antes, estaría bueno retroceder el tiempo. Y encontrar a Diego, irme a España con él, ser felices, de la mano, en un café, bañándonos desnudos, cocinando mal, eructando y viendo pollitos en fuga. No fue un tiempo malo, porque el recuerdo de lo que viví con Diego es lo que hoy me mantiene viva. No me voy a preocupar en buscarlo, seguro ya se olvido de mí, no sé si me arrepiento de haberlo conocido, o no, pero lo que se y digo con certeza es que cambiaria TODO en mi vida porque de nuevo, pueda ver su bella sonrisa...

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